Diferencias entre aceleradora, incubadora, ‘venture builder’ y espacio de ‘coworking’

Las startups recién salidas del cascarón suelen localizar su centro de operaciones en espacios dedicados expresamente a las empresas jóvenes, donde pueden encontrar muchos de los recursos que necesitan. Existen, no obstante, diferentes conceptos en este terreno: mientras que algunas compañías crecen en el seno de una institución que les asesora y guía como una aceleradora, otras simplemente buscan un lugar donde trabajar rodeados de otros emprendedores, como los espacios de coworking.

Es por eso que, cuando hablamos de las primeras etapas de crecimiento de una startup, podemos encontrar varios tipos de espacios que les facilitan tanto suelo como otros servicios para que puedan arrancar. En este sentido, en el mundo del emprendimiento se habla sobre todo de cuatro modelos: el de una aceleradora, una incubadora, un venture builder y un espacio de coworking, cuyas diferencias explicaremos a continuación.

Aceleradora

Las conocidas como aceleradoras no son otra cosa que instituciones que ayudan a crecer rápidamente a las startups jóvenes —aunque, en general, con un modelo de negocio y un equipo, a través de programas de impulso que suelen durar unos tres meses. No todos los proyectos pueden acceder a ellos: las empresas deben pasar un filtro y solo un pequeño porcentaje cumple los requisitos para ser seleccionadas.

Una vez son aceptadas en una aceleradora, las compañías se comprometen a ceder parte de sus acciones a la aceleradora en cuestión —suelen quedarse entre un 5 y un 15 % de la firma—. A cambio, los emprendedores recibirán financiación para iniciar su actividad, un espacio físico donde trabajar, servicios de asesoramiento y mentorización para desarrollar su modelo de negocio y poder diseñar tanto su estrategia de captación de clientes como un plan de crecimiento y, además, tendrán la oportunidad de hacer contactos en el sector.

La mayoría de estas instituciones organizan al final de este periodo de tutorización un evento denominado demo day, donde los fundadores de las startups deben presentar ante los inversores los avances, tanto técnicos como en el área de negocio y comercial, que han realizado durante los pasados meses.

Algunas de las aceleradoras más conocidas, que suelen lanzar entre uno y tres de estos programas al año, son Y Combinator —afincada en en Silicon Valley— y la europea Seedcamp fuera de nuestras fronteras. En España, donde hay cerca de un centenar, destacan nombres como Seedrocket, Wayra o Plug and Play.

Incubadora

Si bien una aceleradora y una incubadora pueden tener ciertas características en común y existen proyectos mixtos, hay una diferencia básica entre ambos modelos. A diferencia de lo que ocurre con la primera, la segunda no tiene por qué proporcionar a las startups mucho más allá de un espacio físico y unas prestaciones básicas, aunque puede ofrecer servicios más específicos.

Al igual que en el caso anterior, los emprendedores deberán solicitar el acceso a los programas de incubación que suelen ser un poco más extensos y llegar a rondar el año de duración. Los finalistas no suelen recibir financiación, pero tampoco se comprometen a ceder acciones.

En general, además de facilitarles unas oficinas y equipo, las incubadoras permiten a los emprendedores acercarse a expertos en su área, crear una red de contactos y establecer relaciones estratégicas. También podrá buscar fuentes de financiación, presentando su proyecto a inversores, fondos de capital riesgo, business angels o responsables de plataformas de equity crowfundig como The Crowd Angel.

Las incubadoras no siempre están enfocadas a impulsar a las empresas en el área de negocio; algunas pueden ofrecer a los emprendedores solo equipamiento científico o estar enfocadas a un sector determinado. Un ejemplo patrio es Demium Startups, una red de incubadora donde se guía a las startups desde cero, cuando ni siquiera existe idea ni equipo.

Venture builder

El concepto de venture builder ha llegado a España bastante más tarde que los anteriores. Se trata de iniciativas lanzadas por emprendedores experimentados para crear empresas basadas en modelos ya existentes, añadiéndoles alguna innovación o adaptándolos a un mercado concreto.

A diferencias de los casos de una aceleradora y una incubadora, este modelo se caracteriza porque las ideas y los proyectos surgen de mano de los responsables de la institución, que reúnen al equipo fundador idóneo para sacarlos adelante. El venture builder se convierte así en el principal socio del proyecto y dedica todos sus recursos a impulsarlo hasta que el plan de negocio está lo suficientemente maduro y la firma puede funcionar sola.

Entre los venture builder europeos podemos destacar Rocket Internet y, entre los pocos que existen en España, encontramos nombres como Nuclio y Antai.

Espacios de coworking

Por último, para describir un espacio de coworking es suficiente con fijarnos en su denominación: son únicamente oficinas, escritorios y salas de reuniones que los emprendedores comparten con otros como ellos a precios, en general, más baratos que si alquilaran estudios individualmente y con condiciones flexibles.

En este caso no hace falta acceder a ningún tipo de programa, sino que basta con abonar la cantidad acordada, como en cualquier arrendamiento. No obstante, aunque en teoría solo obtienen un espacio físico, los emprendedores que trabajan en este tipo de organizaciones tienen la oportunidad de conocer a otros jóvenes con proyectos en el mismo o distinto sector, compartir experiencias y hacer contactos. Algunos espacios de coworking van un poco más allá y fomentan la creación de una verdadera comunidad y organizan conferencias y eventos para incentivar el intercambio de ideas.

La elección de uno u otro de estos modelos, de las aceleradoras a los espacios de coworking dependerá tanto del criterio de los fundadores de una startup como de las oportunidades que se les presenten y su capacidad para acceder a los programas de aceleración o incubación.