Alternativas asequibles a un estudio de mercado para evaluar una ‘startup’

Para evaluar si una startup tiene verdadero potencial de crecimiento y si su idea y modelo de negocio tendrán éxito, los inversores se fijan en diferentes factores. Lo cierto es que, en sus comienzos, estas empresas emergentes disponen de pocas cifras con las que demostrar su buen funcionamiento. En ausencia de estas métricas —entre las que se incluye la facturación, el burn rate o la retención—, sobre las que ya te hemos hablado, los inversores prestan atención a otros parámetros.

Algunas de las variables clave en la ecuación son el equipo que respalda la compañía, la idea de negocio y el producto o servicio que planean lanzar. En cuanto a los fundadores, es importante saber si tienen experiencia previa tanto en el sector como en la creación de otras empresas y si los miembros del equipo se complementan. Por otro lado, estudiar la oferta de la firma, el público al que se dirige y el modelo de negocio con el que planea sustentarse también es de gran ayuda.

Sin embargo, más allá de estas cuestiones, hay dos factores indispensables para que tanto emprendedores como inversores puedan evaluar el éxito que tendrá una startup: cómo es el mercado en el que se plantea penetrar y qué está haciendo la competencia. Variables como el tamaño de mercado o la búsqueda de aquellas características que diferencian a la empresa de sus competidores son las que se recogen en los informes conocidos como estudios de mercado.

Estos análisis en profundidad tienen como objetivo hacer una radiografía completa de un sector económico, reuniendo gran cantidad de información para lograr reducir la incertidumbre asociada al emprendimiento y a la inversión en startups. Al tratarse de un trabajo altamente especializado, suele encargarse a empresas expertas en la materia por un alto precio que no todas las firmas e inversores pueden permitirse o, simplemente, que no desean pagar.

Afortunadamente, existen algunas alternativas y herramientas a los estudios de mercado que permiten evaluar el escenario en el que una empresa de reciente creación va a zambullirse y el posible éxito de su producto. Si bien no ofrecen el mismo nivel de detalle que un estudio en profundidad, como el que lleva a cabo el equipo de The Crowd Angel, pueden servir para hacerse una idea del estado del sector en concreto.

  • Una de las opciones es la de meterse en el papel de un mystery shopper. Se trata, normalmente, de personas que se hacen pasar por clientes corrientes para evaluar la oferta de una empresa. En este caso, la tarea consistiría en comprar un producto o servicio similar al que la startup quiere lanzar al mercado para analizar la actitud ante la venta de la otra compañía, los argumentos utilizados, las promociones, los métodos de pago y otras de las condiciones esgrimidas por el vendedor. Así, es posible comparar su servicio con el de la compañía emergente y comprobar si puede competir con el resto de actores del sector o necesita efectuar algunas mejoras.
  • Una segunda alternativa consiste en consultar el registro mercantil, donde figuran las cuentas anuales de todas las empresas constituidas como sociedades mercantiles. De esta manera, se podrá analizar el estado de salud de las firmas competidoras: su balance, ingresos y la cuenta de resultados, así como otras cifras significativas que ofrecen pistas sobre los números que se mueven en el sector.
  • Más allá del registro mercantil, existen otros censos y listas de empresas que puedes consultar para buscar los detalles de otras compañías con productos, servicios y modelos de negocio similares a los de la startup en cuestión. Puedes encontrarlos, por ejemplo, en algunas organizaciones empresariales, departamentos de industria y cámaras de comercio.

  • Otra posible opción es recurrir a estudios y otro tipo de documentos que analicen la situación del sector. En este sentido, hay un amplio abanico de posibilidades, entre las que se encuentran los informes elaborados por consultoras, institutos de empresa, cámaras de comercio, organismos públicos como el ICEX, así como las revistas y medios de comunicación especializados.
  • Si los inversores o emprendedores lo prefieren, también tienen la posibilidad de pedir la opinión de expertos en el sector o incluso de otros inversores que ya hayan inyectado capital en alguna otra empresa de ese nicho. El conocimiento y la experiencia son, a veces, los mejores consejeros y las personas más entendidas pueden aportar ideas e información que los menos experimentados podrían pasar por alto.
  • Por último, existe otra estrategia que consiste, simplemente, en estudiar exhaustivamente a la competencia y analizar muy bien todos sus pasos. Desde sus precios hasta los servicios que ofrece, su organización, la estrategia publicitaria o incluso el perfil de trabajadores que contrata. No en vano, los patrones que caracterizan a las empresas del mismo sector pueden servir de modelo con el que comparar los de una startup. Asimismo, conviene analizar el éxito que tienen las otras compañías entre sus clientes y las posibles críticas y alabanzas que estos tengan acerca de los productos, servicios o funcionamiento del negocio.

Todas estas herramientas alternativas a los estudios de mercado son la mar de útiles y pueden servir para hacerse una idea de cómo funciona un mercado en concreto y comprobar si encajarán tanto el modelo de negocio como el producto de una startup.

Sin embargo, lo más aconsejable es, sin duda, contar con la ayuda de expertos como los que forman parte del equipo de The Crowd Angel. Más allá de tener experiencia en un sector determinado, sabrán caminar con seguridad en el terreno de la inversión y el emprendimiento, conocerán otros casos de éxito en un mismo mercado y sabrán identificar rápidamente las novedades que una startup puede ofrecer y que la distinguirán del resto de compañías. Todo ello les permitirá identificar de manera efectiva los proyectos realmente prometedores.