Cómo construir una cartera diversificada de inversión en startups

Si bien invertir es, en general, una actividad que lleva asociado el riesgo de perder parte o la totalidad del capital aportado, en el caso de las startups, esta inseguridad es especialmente acusada debido a la naturaleza de los proyectos. Afortunadamente, existe una estrategia de gestión de riesgo para disminuir al máximo la probabilidad de salir gravemente perjudicados: confeccionar una cartera diversificada de inversión.

Al tratarse de empresas en etapas tempranas de crecimiento, existe un alto grado de incertidumbre, pues es prácticamente imposible saber si tendrán éxito en el futuro o si perecerán en el intento. Aunque las cifras varían un poco, se estima que entre el 80 y el 90 % de las compañías no superan los tres años de vida a causa de factores como la dificultad para encontrar financiación o un plan de negocio deficiente. Así, lo más probable, es que aquellos que decidieran apostar por estas iniciativas que no llegan a buen puerto vean escaso o ningún retorno de su inversión.

El objetivo de construir una cartera diversificada de inversión en startups es escoger un abanico de empresas lo suficientemente variado y equilibrado entre las que repartir el capital, de forma que los proyectos que tengan éxito podrán compensar las pérdidas y fracasos de otros.

A pesar de que esta importante estrategia es aplicada por todo tipo de inversores, desde aquellos especializados en venture capital a los business angels, el hecho de que estos suelan manejar grandes cifras hace que solo unos pocos puedan permitirse desarrollar su actividad inversora y mantener un portfolio de startups equilibrado. En este sentido, el equity crowdfunding, la fórmula de financiación colectiva de The Crowd Angel, ofrece una alternativa mucho más asequible y atractiva al permitir inyectar capital en diferentes proyectos partiendo de tickets de 3.000 euros.

Construyendo una cartera diversificada

Una vez estimada la cantidad que se va a dedicar a la financiación de empresas jóvenes y el modelo de inversión más conveniente en cada caso, pueden combinarse diferentes estrategias para diseñar una cartera diversificada teniendo en cuenta factores como el número de empresas, el sector al que pertenecen o la distribución de las rondas en el tiempo.

Así, a la hora de crear un portfolio lo más variado y equilibrado posible, una de las claves que debe tener en cuenta un inversor es el número de startups que incluye. Según la mayoría de estudios, como el de la Asociación Británica de Business Angels, lo ideal es inyectar capital en, al menos, una decena de proyectos distintos.

Lejos de tratarse de un mínimo elegido al azar, su elección es fruto de datos estadísticos que demuestran que, de esas diez compañías, entre una y dos crecerán rápidamente, dos o tres evolucionarán aceptablemente y el resto fracasarán. A medida que aumente el número de empresas, se verá incrementada también la fracción que se desarrollará lo suficiente para poder reportar un suculento retorno a sus inversores.

Otro de los aspectos relevantes para confeccionar una cartera diversificada de inversión es el periodo de tiempo a lo largo del cual se distribuirán las distintas inversiones. Es necesario recordar que los beneficios de la inversión en startups llegan a medio o largo plazo, pues estas necesitan un tiempo para crecer, hacerse un hueco en el mercado y atraer a nuevos inversores.

Lo más aconsejable es pensar en una hoja de ruta a varios años vista —en venture capital suele considerarse un periodo de al menos cinco años—, durante los que se repartirá el capital disponible entre diferentes empresas. Por un lado, podremos ver la evolución de los proyectos participados y darles tiempo para que ganen valor y rentabilidad. Por otro, tener paciencia y reservar parte del dinero para el futuro puede permitirnos aprovechar buenas oportunidades más adelante.

Tampoco hay que olvidar que las fluctuaciones de la economía y el mercado pueden afectar a la evolución de las startups. Estas, por lo general, pertenecen a sectores cíclicos que dependen de factores como la demanda y la actitud de los consumidores, de forma que pueden sufrir graves consecuencias si tienen una mala temporada o si se produce una recesión económica. Unos tropiezos que también pueden paliarse si se distribuyen las inversiones durante el transcurso de varios años.

Por último, otro de los factores a tener en cuenta para crear una cartera diversificada es el sector al que pertenecen las empresas emergentes que se incluyen en el portfolio. Lo más adecuado, en este caso, es seleccionar compañías encuadradas en diferentes áreas (delivery, inteligencia articial, eHealth, …) para así aprovechar el auge de alguna de ellas o compensar las posibles caídas en otras. También puede considerarse invertir en startups procedentes de distintos países del mundo para así suavizar los efectos de las crisis económicas que puedan afectar a los diferentes territorios.

Por qué esperar a futuras rondas

Además de tener en cuenta los anteriores aspectos, para confeccionar una cartera diversificada los inversores interesados en adquirir participaciones de startups en etapas muy tempranas de crecimiento, como los business angels y los que optan por la fórmula del equity crowdfunding, suelen administrar su capital de forma que reservan parte de él para hacer reinversiones en posteriores rondas cuando el proyecto esté más avanzado.

El porcentaje más extendido suele ser del 50 %, es decir, la mitad del presupuesto es destinado a adquirir acciones de empresas jóvenes se aportará en las primeras rondas, mientras que la otra mitad se inyectará en futuras rondas de esas mismas compañías, siempre y cuando su evolución sea positiva.

Esta estrategia de reinversión o follow on tiene como objetivo mantener la porción que se adquiere de las startups en forma de acciones durante el mayor tiempo posible. El porcentaje que un inversor obtiene de una empresa por entrar en una ronda inicial disminuirá en posteriores ampliaciones de capital debido a la entrada de nuevos inversores, un efecto conocido como dilución que podrá evitarse comprando acciones en esas futuras rondas.

Aunque, como ya hemos visto, invertir en empresas en sus primeras etapas de crecimiento es arriesgado, también puede llevarnos a obtener grandes satisfacciones siempre que creemos una cartera diversificada. La fórmula de The Crowd Angel lo pone especialmente fácil: la posibilidad de contribuir con cantidades moderadas hace que resulte más fácil comprar acciones de distintas startups y la cuidadosa selección que nuestro equipo hace de los proyectos más atractivos de diferentes sectores permite que diseñes un portfolio variado y equilibrado, siempre según tus preferencias e intereses.