Caso de éxito de The Crowd Angel: Yego

Barcelona es la ciudad de las motos. Relativamente llana y con un clima que favorece este medio de transporte, la capital catalana es la urbe europea con más motos por habitante, con 183 motocicletas o ciclomotores por cada 1.000 personas. No es un escenario nuevo, pero algo está cambiando en los últimos tiempos: cada vez son más los que descartan hacerse con su propia moto y se suman a la fiebre del motosharing.

Dos tendencias se combinan para dar lugar a este fenómeno: el auge de la movilidad eléctrica y el de la movilidad compartida o bajo demanda en detrimento de la propiedad. Para cubrir esta demanda creciente, son muchos los proyectos que han ido surgiendo. En The Crowd Angel, tras haber analizado varios, nos decantamos por uno que nos resultó especialmente interesante: el de Yego (antes llamada Yugo).

En primer lugar, nos atraía el propio sector. Aunque habrá iniciativas que triunfarán más que otras, lo cierto es que el motosharing es una inversión que, a nuestro juicio, entraña un riesgo relativamente bajo, al menos en comparación con otras startups. En este sentido, encontramos cierta similitud entre los servicios de movilidad compartida y la inversión tradicional en real estate: en lugar de pisos, la empresa tiene una flota de vehículos desplegados por la ciudad que la gente va alquilando, lo cual es esencialmente rentable. La compañía puede crecer más o menos, pero esos activos siempre reportarán un beneficio.

En el caso concreto de Yego, tras estudiar el target y a sus competidores, percibimos que se había hecho un gran trabajo a la hora de desarrollar la tecnología y construir la marca, con sus tan características Vespas vintage de color verde pastel. Creemos que la aplicación de Yego ofrece una experiencia de usuario superior al resto (por ejemplo, coger y dejar la moto es significativamente más rápido), y ha logrado algo muy difícil en este sector: tener auténticos fans. La mayoría de los usuarios instala las apps de los distintos servicios y acaba recurriendo a la moto que le queda más cerca, pero cada cual tiene sus preferencias y gustos que determinan con cuál de las opciones prueba primero. Al investigar, descubrimos que son muchos los que ponen a Yego en ese lugar.

Este especial cuidado de la tecnología, la marca y la experiencia de usuario es buena muestra de la mentalidad y filosofía de Yego, mucho más propia de una startup que las de sus mayores competidores, proyectos surgidos en el seno de empresas ya consolidadas y con grandes recursos financieros. También se nota ese carácter más emprendedor en su modelo de negocio y en sus procesos, diseñados con la optimización en mente.

El suyo no fue un lanzamiento a lo grande con varios cientos de vehículos. La antes llamada Yugo nació de la mano de tres jóvenes emprendedores franceses, todos ellos con un perfil de negocios y experiencia en la industria del automóvil: Tim Ougeot trabajaba en BMW, Yann Sander en Allianz SE y Benjamin Viguier en Audi. Vivían en Munich, y al salir del trabajo solían quedar los tres para compartir ideas de negocio y alimentar su sueño de empezar su propio proyecto, hasta que un día, en junio de 2015, se apuntaron a una prueba de la scooter eléctrica de la startup alemana UNU y lo vieron claro. Decidieron mudarse a Barcelona y allí, en 2016, fundaron Yego junto a tres de sus hermanos, todos ellos con un perfil más técnico.

Se pusieron en marcha con solo tres motos y han ido ampliando poco a poco, sin tratar de competir por volumen. Se centran, en cambio, en que las motos estén bien distribuidas y en constante movimiento. Una flota optimizada, siempre en marcha, puede ser más rentable que una infinidad de motos aparcadas. La prioridad es sacar el máximo rendimiento a las motos de las que disponen.

También la forma en que se están expandiendo es propia de una mentalidad de startup. No protagonizan desembarcos millonarios en una capital tras otra, respaldados por grandes inversiones. En su lugar, aprovechan la marca que han creado para promover un modelo de franquicia. Son terceros los que operan con su marca en otras ciudades, dentro y fuera de España, como ya está sucediendo en la francesa Burdeos.

Fue precisamente con el objetivo de ampliar su flota y expandirse a más ciudades que levantaron la ronda en la que tomó parte The Crowd Angel. Fue todo un hito. A través de nuestra plataforma se reunieron 436.000 euros de un total de 62 inversores en solo cuatro días, un tiempo récord para una cifra de esa magnitud.

Desde entonces, la empresa ha seguido creciendo y cosechando éxitos. Recientemente, Yego ha firmado el primer contrato de leasing de una startup de motosharing con el Banco Santander, que financiará inicialmente una ampliación de la flota en 100 vehículos. «La posibilidad de hacer leasing en nuestro sector es un completo cambio en las reglas del juego”, destacaba Ougeot, “ya que nos permitirá una expansión y una velocidad de crecimiento exponencial».

La startup tiene un gran futuro por delante, y la probabilidad de que los inversores que decidieron apostar por ella multipliquen su dinero es muy elevada. No solo el sector está en auge y seguirá creciendo, sino que cabe esperar que grandes firmas con intereses en el área de la movilidad decidan entrar (como lo han hecho Cabify o Acciona), quizá comprando alguna empresa ya establecida, o se produzca un proceso de concentración como el que se ha vivido en otros sectores. En cualquier caso, son muchos los caminos que llevan al exit de una empresa que, además, ha demostrado ser capaz de optimizar sus recursos para ser rentable.