Casos de éxito de the Crowd Angel: Jobin

A veces, irrumpir con nuevas ideas en un mercado tradicional puede ser sinónimo de éxito. Es lo que ha hecho la startup madrileña Jobin: a través de su aplicación, los usuarios pueden contratar a profesionales que realicen todo tipo de trabajos domésticos, como arreglar un grifo, colgar un cuadro, hacer labores de limpieza o jardinería, cambiar una cerradura o llevar a cabo toda una mudanza.

Gracias a su tecnología, la startup ha convertido un mercado clásico que suele estar, además, dominado por negocios encubiertos y escasa profesionalidad en un espacio digital donde ofrecer y contratar de forma rápida y sencilla servicios de calidad y con garantías para los clientes.

Su carácter innovador y su gran potencial fueron dos de los factores que el equipo de The Crowd Angel tuvo en cuenta a la hora de considerar a Jobin como un proyecto prometedor que presentar a los inversores. Así, en mayo del año pasado, Jobin protagonizó una campaña de financiación lanzada a través de nuestra plataforma de equity crowdfunding por la que recaudó 236.451 euros en tan solo tres semanas. Una cantidad que recibió de manos de 56 crowd angels y que sobrepasó el objetivo de financiación fijado inicialmente.

A la cifra, que lo convierte en uno de nuestros casos de éxito, se sumó otra cantidad algo más modesta aportada por un grupo de pequeños inversores y por anteriores mentores de la compañía de su etapa en la aceleradora Conector, como los reputados Carlos Blanco y Ángel Cano, exconsejero delegado del BBVA.

En este tiempo, la suma le ha servido para crecer y evolucionar. Un éxito que le ha permitido cerrar el mes pasado, más de un año después de la anterior, una nueva ronda de financiación con la que ha aumentado su valoración.

Jobin: un centro de interacción

La plataforma de Jobin funciona como un marketplace que, por un lado, atrae a los profesionales especializados en las distintas tareas y, por otro, a los clientes que deciden recurrir a la app para buscar a los trabajadores que satisfagan sus necesidades. El papel de la herramienta consiste en poner en contacto a ambas partes de forma rápida y sencilla, sin necesidad de largos e innecesarios trámites.

La idea surgió en el 2015, durante una mudanza veraniega especialmente dura, cuando los miembros del equipo fundador aún estaban inmersos en otros proyectos, que abandonaron para poder centrarse en desarrollar tanto la herramienta como su modelo de negocio.

El proceso a través de la aplicación de Jobin es el siguiente: el usuario publica una oferta indicando el servicio que necesita (por ejemplo, pintar el salón o una habitación), la hora y la localización geográfica donde debe llevarse a cabo. La aplicación notifica entonces a todos los profesionales (que reciben el nombre de jobers) de la zona la existencia del trabajo y permite que hasta cuatro se postulen para realizarlo.

A continuación, los candidatos envían sus presupuestos, de forma que el cliente puede barajar las diferentes opciones y conversar o preguntar dudas a los candidatos a través de un chat integrado o una llamada directa para tomar su decisión final y contratar al que más le convenza.

Aunque allá por el 2017 se trataba de un proyecto aún en una fase muy temprana y con escasa facturación, tanto su carácter innovador como el equipo fundador demostraban su potencial. Junto con Alejandro Tébar y Guillermo Ángeles, entre sus impulsores figura el joven Jorge Oliveros del Castillo, actual CEO de la compañía.

Antes de lanzar Jobin, Oliveros ya se había relacionado con el mundo del capital riesgo y el emprendimiento porque había trabajado como analista en el brazo inversor del grupo Mediaset. Lo cierto es que este joven emprendedor procedía del lado inversor, pero hacía tiempo que buscaba oportunidades para lanzar su propia compañía, un reto que hizo realidad con la startup.

Pese a disponer todavía de escasos recursos, el equipo de Jobin gestionaba muy eficientemente aspectos como la captación de usuarios y tenían unas cifras muy positivas en lo que a marketing se refiere. Estaban creciendo en número de clientes mes a mes, los captaban a un coste de adquisición muy razonable y acaban de implementar su modelo de facturación.

Una evolución positiva

El objetivo de la ronda en el 2017 era comenzar a invertir más en marketing para crecer y captar nuevos usuarios. Una meta que la startup ha alcanzado con creces pues, si bien Jobin nació en Madrid, se ha expandido durante este tiempo a otras de las ciudades más importantes de la geografía española.

A este fin contribuyó también la ronda lanzada a través de The Crowd Angel, no solo en términos monetarios, sino también de visibilidad. Que los inversores de nuestra plataforma conozcan el proyecto no solo puede convertirlos en clientes del mismo, sino también en una especie de embajadores de la marca, que pueden aconsejar el servicio a conocidos, tanto de su ámbito privado como profesional.

La financiación que obtuvieron por entonces les ha permitido crecer a muchos niveles, en facturación y en plantilla. Gracias a las campañas de publicidad que han lanzado, incluso, en televisión, han logrado el reconocimiento y la popularidad entre los ciudadanos.

Además, a nivel de crecimiento, Jobin se está convirtiendo en un gran generador de clientes para muchos tipos de servicios. Si bien sus responsables empezaron con una propuesta centrada en los trabajos domésticos, la plataforma ha ampliando su catálogo integrando cada vez más servicios profesionales, entre los que ya se incluyen los prestados por informáticos, mecánicos o modistos. Pero más allá de dar cabida a los profesionales que se ofrecen a título individual, la empresa ha llegado a acuerdos con otras startups de otros ámbitos para establecer alianzas estratégicas que le permitan seguir creciendo.

Como hemos visto, el valor del equipo o el carácter innovador de una startup pueden servir de fuertes motores para lograr un crecimiento en todos los ámbitos que la posicionen como una de las opciones más populares entre los usuarios.