Qué financiación pública reciben las ‘startups’ en las que planeas invertir

Consciente de la importancia que tiene la innovación y contar con un ecosistema emprendedor sólido que genere riqueza, cree empleo y nos permita competir en un mercado global, España está haciendo un importante esfuerzo por apoyar a sus startups y fomentar la creación de nuevas compañías, ofreciendo líneas de financiación en condiciones mucho más ventajosas que el sector privado.

Hay muchos instrumentos de financiación pública dedicados a invertir en startups. Quizá las más conocidas son las Líneas ICO, cuya contribución más destacada es aportar capital a los fondos de inversión privados que invierten en las compañías. También hay líneas de financiación sectoriales (como Emprendetur, para el sector turístico; o Neotec y el resto de instrumentos del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, cuyo objetivo es impulsar la I+D+I)  y otras de carácter regional (como las que concede el Institut Català de Finances, que en 2017 invirtió 2,5 millones en 16 startups, o las del Instutit Valencià de Finances o el Sodecan canario, entre otros).

Sin embargo, a día de hoy, el principal y más recurrente apoyo desde el sector público que tienen a su disposición las startups es Enisa, la Empresa Nacional de Innovación. Sus préstamos participativos son un recurso inestimable para los emprendedores que la mayoría trata de incorporar en sus rondas, puesto que son muchas sus ventajas y muy pocos sus inconvenientes.

De cara al inversor privado, como cualquier business angel, VC o los usuarios de The Crowd Angel, que la startup reciba un Enisa es muy positivo porque les permite apalancar su inversión con deuda. La deuda no diluye la participación de los distintos accionistas, así que es preferible tanto para el inversor como, sin duda, para los emprendedores.

Son tres las líneas de las que dispone Enisa para apoyar a las startups, en función de la fase de crecimiento en que se encuentren:

  • Jóvenes Emprendedores. Se dirige a pymes de reciente creación (no más de 2 años antes de la solicitud) cuyos fundadores, o los socios que acumulen la mayor parte del capital, no superen el límite de edad de 40 años. Para acceder, la empresa deberá haber conseguido primero alguna financiación privada, normalmente de los propios fundadores, amigos, familiares o algún business angel de confianza. La cantidad prestada por Enisa será, como máximo, del doble (y siempre entre un mínimo de 25.000 y un máximo de 75.000 euros).
  • Emprendedores. También dirigido a pymes de reciente creación (no más de 2 años), pero sin límite de edad para los socios mayoritarios. Para acceder, los fondos propios han de ser, como mínimo, equivalentes a la cuantía del préstamo (entre un mínimo de 25.000 y un máximo de 300.000 euros). En la práctica, Enisa suele invertir la mitad de la cifra que la startup haya levantado en una ronda de financiación.
  • Crecimiento. Dirigido a startups que ya están en una fase un poco más avanzada, con el modelo de negocio testado y buscando crecer o empezar a internacionalizarse. Igual que en la anterior línea, lo habitual es que Enisa invierta alrededor de la mitad de lo que se ha obtenido en una ronda, aunque en este caso la cuantía del préstamo se moverá entre un mínimo de 25.000 y un máximo de 1.500.000 euros.

La primera línea es muy conocida y perfecta para los emprendedores que tienen una idea innovadora pero necesitan recursos para ponerla a prueba y cosechar algunos éxitos iniciales que mostrar a posibles inversores. Con solo reunir una pequeña suma de sus propios ahorros o las ‘tres efes’ (friends, family and fools), Enisa doblará la cantidad en forma de préstamo participativo. Un buen margen para ponerse en marcha y conseguir tracción y métricas cuando todavía es pronto para acceder al capital riesgo o al equity crowdfunding.

No obstante, algunos emprendedores se sorprenden al saber de las dos líneas restantes, que son el complemento idóneo para completar una ronda en fases de crecimiento iniciales. En The Crowd Angel, explicamos a todas las startups con las que trabajamos que Enisa también cuenta con estos instrumentos que les acompañan más allá de sus primeros pasos, les animamos a solicitarlos y les prestamos nuestro apoyo para conseguirlo.

La sinergia entre el equity crowdfunding y las líneas de Enisa es total, dado que el préstamo participativo siempre tiene el requisito de haber levantado cierta suma de dinero privado. Así, cuando nos sentamos con los emprendedores a estructuras las rondas, cuando calculamos cuánto dinero vamos a necesitar, siempre tenemos en mente la posibilidad de conseguir una parte de financiación pública a través de este instrumento. Si se busca levantar una ronda de, por ejemplo, 300.000 euros, la inyección de otros 150.000 euros por parte de Enisa puede marcar la diferencia, ya sea para acelerar los planes, operar con un mayor desahogo o incluso tener un cierto margen por si las cosas se retrasan o no salen tan bien como se había previsto.

Una amplía mayoría de las startups que han pasado por The Crowd Angel han obtenido un Enisa justo después. Aunque por la propia naturaleza de la empresa pública no existe la posibilidad de cerrar un acuerdo oficial, nos mantenemos en contacto con Enisa y la propia sinergia entre su vía de financiación y la nuestra hace que los proyectos que salen de nuestra plataforma sean idóneos para recibir sus préstamos.

Y son muchas las razones por las que resulta tan interesante para las empresas. En primer lugar, el periodo de carencia suele ser bastante prolongado: un máximo de 5 años en las dos primeras líneas y de 7 años en la última; en la práctica, no menos de 2 años hasta que se empieza a devolver el principal. El emprendedor dispone de un buen margen de tiempo para que la empresa crezca y alcance un nivel de facturación que le permita saldar la deuda.

Además, las condiciones del préstamo son muy ventajosas, sobre todo si las comparamos con las que el emprendedor puede obtener si acude, como tradicionalmente, a un banco. Aunque ahora algunas entidades como CaixaBank o el Banco Sabadell cuentan con líneas específicas para emprendedores, lo cierto es que los bancos acostumbran a ofrecer condiciones muy duras a las startups por el alto riesgo que conllevan y, sobre todo, a exigir avales personales. Este elemento es muy disuasorio a la hora de tomar riesgos para embarcarse en un proyecto emprendedor, puesto que la deuda podría perseguir al empresario para toda la vida.

Los préstamos de Enisa, sin embargo, son participativos y no exigen garantías. El riesgo que asumen es similar al de un fondo de capital riesgo, que podría perder la inversión si la startup le va mal y acaba cerrando. Pero si a la startup le va bien, Enisa no solo ha contribuido al impulso del ecosistema emprendedor, sino que además obtiene un beneficio que puede aprovechar para seguir apoyando a otras startups.

Por todo esto, Enisa se ha convertido en la estrella de la financiación pública para emprendedores y uno de los instrumentos más efectivos con los que cuenta España para fomentar la creación de empresas innovadoras con capacidad para competir en un mercado global.