Qué es un informe de valoración, cómo se elabora y para qué sirve

A la hora de llevar a cabo una inversión, uno de los aspectos más importantes de toda la negociación es llegar a un acuerdo sobre el valor real de la startup. Tanto es así que, si bien no es algo que suceda en todos los casos, suele realizarse un informe de valoración en el que se recogen los muchos y muy variados factores que influyen en la valoración final de una empresa ante una ronda de financiación, para que los inversores o posibles compradores estén al tanto de los detalles que influyen en el precio.

Al fin y al cabo, la valoración de una startup no solo corresponde a los ingresos que tiene en el momento actual o los beneficios que está generando, sino que también se basa en el potencial futuro del proyecto. No en vano, al invertir en una startup, lo que hacemos es adquirir una parte de ella y el objetivo fundamental no será otro que venderla en unos años para recuperar la inversión y sacar más beneficios. De ahí que su potencial de crecimiento sea fundamental: si se considera que una startup alcanzará en los próximos 5 años un valor de 100 millones de euros, su valoración actual será mucho mayor que si el pronóstico para el futuro es que alcance tan solo los 10 millones de euros.

De esta forma, un informe de valoración debe tener en cuenta cualquier aspecto que pueda determinar la capacidad de una startup de crecer en los próximos años: su escalabilidad, sus previsiones de ventas y facturación, la estimación de beneficios… Ahí radica la principal dificultad a la hora de analizar un negocio antes de decidir si invertimos o no: estudiar su capacidad de crecimiento para llegar a estimar cuál sería el precio de nuestra parte de la startup al cabo del tiempo.

De hecho, si bien en el caso de empresas grandes es posible calcular con más o menos exactitud su valoración, a la hora de hablar de startups el cálculo no es tan sencillo: no se trata de algo matemático que vaya a dar un valor preciso de la compañía. No obstante, sí se puede llegar a determinar una horquilla, que quedará recogida en el informe de valoración, para que la inversión se ajuste al potencial del proyecto. Así, si la valoración de una startup está estimada entre uno y tres millones de euros, sería ilógico invertir en ella cantidades superiores a esa cifra.

El número de inversores

Otro factor a tener en cuenta a la hora de estimar cuál es la valoración de una startup (y que, sin duda, se verá reflejado en el correspondiente informe en caso de que este se elabore) es el interés que despierte el proyecto en el mercado de inversión. Dicho de otra forma, si las valoraciones de las startups actuales son realmente altas es porque hay todo un mercado repleto de inversores dispuestos a financiar proyectos con potencial. Y si estamos ante una startup que despierta un especial interés y son muchos los inversores que pretenden adquirir un porcentaje del negocio, la valoración aumenta.

No obstante, el factor que más determina la información que se recoge en el informe de valoración cuando hablamos de startups es la fase en la que esta se encuentra. Por ejemplo, no es lo mismo que esté en una etapa muy inicial y en un mercado con mucha competencia que el caso contrario: en una fase más consolidada, con clientes y un producto diferenciado. En este último caso, la valoración sería mucho mayor.

Pero el punto más crítico a la hora de llevar a cabo el informe de valoración es cuando la startup está en sus primeros momentos de vida. Es entonces cuando apenas hay métricas con las que calcular esa estimación del valor del negocio que, a grandes rasgos, es la información esencial recogida en el informe para que socios y posibles inversores estén al tanto de los datos del proyecto.

Incluso en esos primeros momentos de incertidumbre, existe la posibilidad de llevar a cabo una valoración del proyecto. Todo, gracias al método venture capital que introduce cuatro conceptos imprescindibles en el mundo de la inversión:

  • Valoración postmoney: es la que tendrá la startup en cuestión una vez que cierre una ronda de financiación.
  • Valoración premoney: su cálculo se lleva a cabo restándole a la valoración postmoney la cantidad invertida en la ronda de financiación. Para poder realizar esta valoración antes de que se cierre la primera ronda, habrá que recurrir a los dos siguientes conceptos.
  • Valor terminal: es aquel que tendrá la startup cuando, por fin, logre el ansiado exit y sea vendida, de tal forma que los socios puedan recuperar su inversión y obtener ganancias.
  • Retorno sobre la inversión: también conocido como ROI, se trata de la cantidad estimada que recuperaría el inversor una vez que se produzca el exit de la startup. Obviamente, lo deseable es que siempre sea una cantidad superior a la inicialmente invertida.

Para conseguir el valor aproximado de la startup en un momento previo a la primera ronda de financiación, habría que dividir el valor terminal (esa estimación del valor del proyecto cuando alcance el exit) entre el ROI. Con ello, lograríamos el valor postmoney. Solo habría que restar la cantidad que el inversor pretende aportar para obtener, por fin, la valoración premoney (siempre aproximada y calculada en base a estimaciones y al potencial del proyecto).

Todos estos cálculos y, sobre todo, los argumentos sobre los que se sustentan las estimaciones del futuro de la startup son los que se incluirían en el informe de valoración, para que todos los actores implicados, tanto posibles inversores como socios, tengan información sobre la evolución de la empresa ante momentos clave como una nueva ronda de financiación o la venta de la compañía.

La dificultad de reunir esta información y llevar a cabo los cálculos y análisis necesarios para obtener el informe de valoración completo es, precisamente, una de las ventajas de apostar por la inversión a través de The Crowd Angel: el trabajo de nuestros analistas es precisamente ese, determinar en qué rango se mueve la valoración de una startup antes de proponer una ronda de financiación.