Por qué todas las inversiones tienen riesgos (y cómo mitigarlos)

Un inversor dispone de diferentes opciones para aportar capital a una iniciativa, ya sea pública o privada: la renta fija, la renta variable o los fondos de inversión son algunos de los instrumentos más comunes. El que quiera invertir en proyectos tecnológicos con alto potencial de crecimiento cuenta también con diferentes vías para hacerlo, entre ellas el equity crowdfunding, una modalidad que permite a los pequeños inversores adquirir participaciones de las startups en las que invierte.  

Ahora bien, los que quieran adentrarse en el mundo de la inversión probablemente se pregunten qué producto se adapta mejor a sus necesidades, e incluso puede que se planteen si la inversión en alguno de ellos es completamente segura. Sin embargo, conviene tener claro de partida que ninguna inversión está exenta de riesgos.

Pese a ello, hay que tener en cuenta que no todas entrañan el mismo nivel de riesgo y que, además, el nivel de riesgo está directamente relacionado con la rentabilidad. Cuanto mayor sea la probabilidad de no recuperar la inversión o de no recibir las condiciones pactadas, mayor será la rentabilidad que obtiene el inversor que pone en juego su capital para sacar ese proyecto adelante. Es decir, por norma general, a mayor riesgo, mayor rentabilidad.

Los riesgos de los diferentes productos de inversión

La propia web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) enumera los diferentes productos de inversión y los riesgos que asume el inversor, desmintiendo así que existan inversiones seguras:

  • Renta fija. Los productos de renta fija (emisiones de deuda de empresas privadas o instituciones pública) suelen tener un plazo determinado y una rentabilidad marcada de antemano para el inversor. Pese a que existe la creencia de que la renta fija no tiene riesgos, en realidad no es así.

El riesgo de mercado (la posibilidad de que los valores coticen por debajo del precio de mercado), el de liquidez (cuando el producto no encuentra contrapartida en el mercado) y el de crédito (la posible falta de cobro de los intereses por parte del emisor) son los tres peligros a los que se enfrenta el inversor de renta fija.  

  • Renta variable. Cuando se compran acciones de una empresa (startups incluidas), no solo se desconoce su rentabilidad, sino que, además, no se puede predecir ni depende solo de la compañía: la situación económica, la inflación o los tipos de interés también influyen.
  • Los fondos de inversión. Son patrimonios formados por las aportaciones de diferentes inversores. Dependiendo del fondo, los inversores podrán aportar capital a casi cualquier mercado financiero. Entre los diferentes tipos de fondos, figuran los fondos cotizados o  los hedge funds (fondos de inversión alternativa). Estos últimos permiten invertir sin limitaciones de tipo de activos, diversificación o endeudamiento, si bien la libertad de los hedge funds provoca que el riesgo que se asume sea muy alto.
  • Los productos híbridos. Son los productos que no pueden clasificarse como renta fija ni como renta variable. Un ejemplo son las participaciones preferentes, un instrumento complejo y de riesgo elevado.
  • Los productos derivados. Entre ellos figuran los futuros, las opciones y los warrants, todos ellos productos de riesgo elevado ya que su valor deriva de la evolución de los precios de otro activo.

Como hemos comentado, todas las inversiones entrañan riesgos para el inversor, y de hecho las entidades que prestan servicios de inversión deben informar a los usuarios sobre ellos e incluir un indicador del riesgo según la clasificación que proporciona la CNMV.

Las ventajas de The Crowd Angel

Además de tener en cuenta que cualquier producto de inversión entraña riesgos, cabe señalar también que el riesgo varía en función del tipo de empresa en la que invertimos. Lógicamente, la inversión en startups es una de las alternativas más arriesgadas, ya que se apuesta por empresas jóvenes que necesitan crecer rápidamente.

La falta de liquidez, la escasez de ingresos por retorno de capital, el riesgo de dilución (la pérdida del porcentaje accionarial como consecuencia de una ampliación de capital, que aquí te explicamos con detalle) o la posible pérdida del dinero invertido son situaciones asociadas a cualquier actividad de inversión en startups.

Ahora bien, como hemos comentado, cuando se realiza una inversión hay que tener en cuenta el binomio rentabilidad-riesgo, y, aunque invertir en empresas tecnológicas de rápido crecimiento implique que el inversor asuma esos riesgos, lo cierto es que es una actividad que puede reportar una alta rentabilidad.

Además, hay estrategias de financiación que posibilitan reducir en buena medida el riesgo al que se enfrente un inversor de startups. The Crowd Angel, que cuenta con la acreditación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores para operar como plataforma de financiación participativa al cumplir todos los requisitos de calidad que exige este organismo oficial, es un ejemplo de ello por dos razones principales:

  • El inversor elige la startup, pero el proyecto ya ha pasado un riguroso filtro de calidad. Los inversores que realizan una aportación económica a través de The Crowd Angel pueden, al igual que los business angels (inversores reputados que, además de dinero, proporcionan sus conocimientos al proyecto), elegir las startups en las que desean invertir. Ahora bien, invierten en el proyecto que prefieran dentro de los seleccionados rigurosamente por un equipo de expertos con criterios similares a un fondo de venture capital: solo el 1 % de los proyectos pasan el filtro.
  • La aportación económica puede no ser muy elevada para configurar una cartera diversificada. Los inversores de The Crowd Angel pueden comprar uno o varios tickets de 3.000 euros para participar en cada operación, de forma que arriesgan menos dinero que con otras alternativas de inversión. Además de perder menos capital si la evolución del proyecto no es la deseada, el funcionamiento de The Crowd Angel permite al inversor realizar inyecciones económicas en otros proyectos al mismo tiempo. Gracias a ello, podrá crear una cartera de inversión diversificada y equilibrada.0

Precisamente la diversificación del portfolio es una buena fórmula para que los inversores repartan el riesgo, de forma que los éxitos de una startup compensen los fracasos de los demás. Es más, no hay por qué invertir únicamente en proyectos emergentes: el asset allocation o asignación de activos, una estrategia también común entre los inversores, consiste en la distribución de los fondos a diferentes productos financieros para así minimizar los riesgos. Dependiendo del riesgo que quiera asumir (y por tanto de la rentabilidad que quiera conseguir), el inversor puede combinar diferentes tipos de activos.

Aunque no existen las inversiones 100 % seguras, realizar inyecciones económicas en diferentes tipos de activos y/o en varias startups al mismo tiempo puede ayudar a que un inversor consiga la rentabilidad equilibrando unas aportaciones con otras. The Crowd Angel puede contribuir a ese propósito poniéndoselo fácil a los pequeños inversores y ofreciendo las mejores oportunidades de inversión.