Así puede los inversores extranjeros aportar capital a startups españolas

Desde principios de la pasada década, España se ha hecho un hueco entre los objetivos de muchos inversores extranjeros gracias a las medidas tomadas por los últimos gobiernos para fomentar, liberalizar y facilitar esta actividad a actores extranjeros. No en vano, nuestro país está considerado como la novena economía más abierta a la inversión extranjera directa (FDI por sus siglas inglesas), de acuerdo con el Índice de Restricción Regulatoria FDI desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Aunque una gran proporción del capital extranjero va a parar a grandes empresas, las startups nacidas en nuestro país atraen una fracción cada vez mayor que se sitúa actualmente en torno al 33 % de los fondos destinados internacionalmente a compañías españolas. Nuestro país se sitúa así en sexto puesto europeo en cuanto a volumen de inversión, después de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Suiza y Suecia.

Así, los inversores extranjeros también pueden hacerse con acciones de compañías españolas de reciente creación si cumplen con ciertos procedimientos burocráticos y requisitos legales. Estos les permitirán tanto invertir siguiendo el modelo de venture capital, como formar parte de la comunidad de inversores de The Crowd Angel para aprovechar todas las ventajas del equity crowfunding.

Obtener una identificación española

En general, según la legislación española, un residente extranjero es todo aquel individuo que no reside en España, entidades legales domiciliadas en el extranjero u organismos públicos extranjeros. Asimismo, entre las actividades consideradas como inversión extranjera en nuestro país se encuentra la obtención de acciones en empresas españolas.

Además, las normas sobre inversión extranjera están diseñadas como un sistema donde impera la liberalización, de forma que no distinguen entre residentes en la Unión Europea (UE) y no residentes. Las únicas excepciones, en el caso de aquellos inversores de fuera de la UE, se aplican para empresas dedicadas a actividades relacionadas con defensa, el juego, las telecomunicaciones o el transporte aéreo. Mientras que, para los residentes, los únicos sectores con un régimen más específico son el comercio de armas o las actividades de defensa.

Independientemente de si hablamos de startups o de compañías consagradas constituidas como una sociedad limitada (como la mayoría de los negocios incipientes), el requisito indispensable para invertir en nuestro país es obtener un NIE o Número de Identidad de Extranjero, un número personal, único y exclusivo que les permite operar en España y que figurará en todos los documentos que se tramiten en su nombre.

Si bien es cierto que en el caso de las inversiones es más fácil conseguir el NIE que por otros motivos, lo cierto es que no se trata de un paso burocrático fácil ni rápido; su expedición puede llevar más de un mes si se trata de residentes en la UE y el proceso es aún más difícil si se trata de no residentes. Este número de identificación puede conseguirse en las embajadas o consulados españoles de sus respectivos países, o bien en la Dirección General de la Policía si se solicita en territorio nacional.

Una vez se ha conseguido el NIE, no obstante, el proceso y los trámites de inversión son muy similares que aquellas reservadas a ciudadanos o entidades españolas, aunque el inversor deberá presentar a la Administración un documento (el modelo D1A) en el que se informa de las características de la inversión extranjera en España. Los impuestos que se aplican tanto a las acciones como a los beneficios obtenidos a partir de estas son los mismos por los que tributan los ciudadanos de nuestro país.

Más allá de la legislación española, nuestro país se unió en 1994 al Centro Internacional de Disputas de la Inversión (ICSID), una organización cuyo objetivo principal es facilitar la conciliación y el arbitraje en el caso de que existan disputas relacionadas con la transferencia de capital extranjero. Además, desde el punto de vista de las relaciones privadas entre inversores, cualquier persona tiene el derecho a dirigir cualquier controversia o problema a los tribunales españoles.

¿Por qué invertir en España?

Aunque hace algunos años era raro ver a inversores o fondos extranjeros apostando por empresas españolas, la situación ha cambiado, sobre todo después de comprobar el potencial del ecosistema patrio gracias a casos de éxito como los de Idealista, Trovit, La Nevera Roja, Wallapop o Cabify.

Entre las razones por las que las empresas españolas resultan atractivas para los actores extranjeros figuran tanto la calidad de los equipos y las ideas, como el bajo coste de operar con una empresa tecnológica en España en comparación con los precios en estados como Reino Unido. No en vano, nuestro país cuenta con un sector tecnológico de alto nivel que puede competir con los centros de innovación de capitales como Londres, París, Berlín o Helsinki.

Además, contamos con profesionales cualificados a un coste también más accesible, más facilidad para llegar a mercados de Latinoamérica y, en algunos segmentos, faltan inversores patrios que apuesten por las startups.

Por otro lado, los inversores extranjeros también han asistido a la evolución y consolidación del ecosistema emprendedor en nuestro país. Según arrojan los datos de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión, ya en el 2015 el volumen de inversión recibido por startups españolas alcanzó los 659.4 millones de euros en más de 1.500 movimientos, un 83 % más que en el año anterior y una cifra que no ha parado de crecer. De ellos, 290 millones correspondían a fondos e inversores extranjeros.

Sin embargo, pese a los evidentes avances del sector, aún existen algunos factores que desincentivan a los inversores extranjeros. Por una parte, el proceso para obtener el NIE no es demasiado fácil y, por otro, la situación política y económica aun despierta ciertos temores. Incluso el inminente Brexit tendrá efectos en la coyuntura económica patria, al igual que en el resto de la eurozona.

No obstante, existen abundantes oportunidades para los inversores de fuera de nuestras fronteras. Según el ICEX, destacan sobre todo aquellas startups de sectores como las tecnologías de la comunicación y la información, el automovilístico, el de logística y transporte, el aeroespacial, el biotecnológico y el farmacéuticos, entre otros. Casos de éxito como los de The Crowd Angel demuestran que los proyectos patrios tienen un alto potencial de crecimiento y expansión a otros países.