¿Puede afectar al inversor que el fundador de la ‘startup’ abandone el barco?

Al tratarse de proyectos nuevos que llevan asociado un alto grado de incertidumbre y que pueden evolucionar de muy distintas formas, es habitual en el mundo de las startups que los emprendedores decidan abandonar la compañía en un momento determinado porque hayan cambiado sus intereses o hayan encontrado otra oportunidad laboral. O puede que, simplemente, un giro de timón del negocio haga que la labor de un fundador no siga siendo necesaria.

Por estas razones, el pacto de socios, ese documento que recoge las condiciones que determinan las relaciones entre los inversores y los emprendedores, incluye una serie de medidas para proteger a los primeros del posible incumplimiento de las obligaciones por parte de los segundos o su marcha del proyecto.

Ante estas circunstancias, este instrumento estipula una serie de términos para evitar una situación en la que uno de los socios abandone el barco poco después de fundar la startup, manteniendo los derechos sobre sus participaciones y sobre la obtención de dividendos en el futuro o la potestad para tomar decisiones sobre el destino la empresa.

Mecanismos de protección

Como medida de precaución ante un posible incumplimiento del contrato por parte de un fundador, el pacto de socios recoge una serie de obligaciones que estos deben cumplir si quieren mantener sus participaciones. Si no lo hacen, deberán vender su parte de la startup al resto de los inversores a un precio muy bajo.

En este sentido, el documento de The Crowd Angel, diseñado exhaustivamente por un equipo de expertos, incluye algunas de estas importantes obligaciones. Así, además de las obligaciones de exclusividad —estipula que el emprendedor debe dedicarse exclusivamente al crecimiento de la compañía, sin desempeñar otros puestos—  y la de no competencia —determina que un fundador no puede trabajar en la competencia durante un año tras abandonar la startup—, el pacto de socios refleja la denominada obligación de permanencia.

El objetivo de esta condición es garantizar que los fundadores permanecen durante un periodo de tiempo determinado en el proyecto, trabajando para que la compañía se desarrolle y crezca y se cumplan las metas fijadas en el momento de la inversión.

Si los inversores apostaron por la firma, inyectando capital y obteniendo participaciones en la misma, es lógico que exijan a sus responsables seguir en la iniciativa para impulsar la startup. Concretamente, el pacto de socios de The Crowd Angel estipula que los emprendedores deben trabajan al menos durante tres años en la compañía si quieren abandonarla y conservar sus títulos.

Además de estas obligaciones, el pacto de socios debe incluir una cláusula de penalización donde figuran las consecuencias para los emprendedores en caso de incumplir los términos del contrato. Otro método para disuadir a los responsables de la compañía de abandonar antes de tiempo es llegar al acuerdo de que otros socios tengan el derecho de comprar las participaciones de quienes abandonan la startup a un precio ventajoso.

Por otro lado, estas obligaciones pueden estar ligadas a la obtención de una recompensa como participaciones —otorgándoselas de forma escalonada en el tiempo de acuerdo a un plan previamente pactado— o las stock options, derechos de compra sobre participaciones que se hacen efectivas después de un periodo de tiempo. En ambos casos, los emprendedores solo recibirían las acciones si permanecen en la empresa durante el tiempo fijado, lo que supone una dificultad añadida a la hora de resolver la salida de la empresa de alguno de los responsables del proyecto.

Tipos de salidas de la empresa

Dependiendo de la manera en que un fundador decida salir de la empresa, se distinguen dos modalidades que, a menudo, aparecen recogidas en el pacto de socios y son conocidas por sus términos en inglés good leaver y bad leaver. Se refieren, respectivamente, a estas situaciones: cuando el emprendedor se va al rescindir el contrato voluntariamente (o por despido) y cuando se va por causas ajenas a su control, como una enfermedad o la resolución de su contrato voluntariamente por la empresa.

En general, las consecuencias de la segunda situación son más ventajosas para el emprendedor que las de la primera. Cuando este se marcha por causas ajenas, normalmente, se le permite o bien mantener sus participaciones o bien se le exige venderlas al resto de socios, pero por un precio muy cercano a su valor de mercado.

En el caso de que el resto de socios no puedan permitirse comprar estas participaciones, pueden acordar que la persona que deja el proyecto las mantenga. Pero incluir estas previsiones en el pacto de socios permite a los inversores evitar el riesgo de que un fundador que posea una parte de la compañía se marche manteniendo su porcentaje y, con él, su derecho a decidir sobre el futuro de la startup.

Sin embargo, si un fundador del proyecto lo abandona demasiado pronto, incumpliendo las obligaciones, o no responde ante algún otro término del pacto de socios, suele perder todos los derechos adquiridos y por adquirir y se le obliga a venderlas por un precio muy bajo.

Así, gracias a diferentes cláusulas, los pactos de socios actúan como una herramienta para proteger a los inversores de situaciones que pudieran perjudicarles a ellos como socios o al futuro de la startup.