Invertir con una empresa o a título individual: ventajas e inconvenientes

Una de las primeras dudas de carácter legal que pueden surgir a la hora de comenzar a invertir en startups es la forma jurídica más ventajosa para realizar la actividad: ¿es mejor invertir con una empresa o en solitario? Aunque suele hablarse de inversores, business angels o fondos de venture capital sin especificar si estos aportan dinero a un proyecto a título individual o invierten de manera conjunta, todos deben adherirse a una de estas dos fórmulas en cada compra de acciones.

En este sentido, el abanico de posibilidades ha aumentado gracias a los modelos más recientes de inversión, como los de coinversión o el equity crowdfunding. Nacidos en aras de democratizar el sector, han traído consigo nuevas formas de adquirir participaciones de estas compañías a través de colectivos, generalmente registrados como una sociedad.

Así, al igual que ocurre en el nacimiento de una empresa, que el inversor inyecte capital en una compañía joven como persona física o como miembro de una sociedad o un grupo sindicado tiene distintas implicaciones fiscales, ventajas e inconvenientes que deberá valorar antes de sumarse a una ronda de financiación. A modo de guía básica, para que no te pierdas en el complejo entramado de las leyes españolas, vamos a resumirte las diferencias y las claves de invertir con una empresa o a título individual.

Los nuevos modelos de inversión colaborativa

Como hemos mencionado, el modelo de financiación será el que determine la naturaleza del vehículo de inversión a través del que se obtendrán acciones de la compañía. Las opciones son, principalmente, tres:

  • Operar a título individual.
  • Invertir con una empresa constituyendo una sociedad de inversión duradera a través de la que se participarán todas las empresas.
  • Crear un vehículo de inversión, ya sea en forma de sociedad o de estructura sindicada, para cada operación.

Tanto las estrategias de coinversión —la unión de inversores con poca experiencia y otros más curtidos—, como el equity crowdfunding, el modelo de inversión colectiva adoptado por The Crowd Angel, se basan en la creación de vehículos de inversión, generalmente sociedades limitadas o estructuras sindicadas, a través de los que se canaliza la financiación de una startup.

En estas agrupaciones, todos los miembros inversores se convierten en accionistas de la startup en una proporción que dependerá del capital que han aportado a la ronda. Lo más común es que se cree una de estas figuras para cada compañía participada, de manera que seguirá operativa una vez se haya completado la transacción y podrá usarse en el futuro como puerta de entrada para posteriores inversiones.

Pero aún existe otra alternativa en el caso de adquirir acciones a través de una estructura sindicada: la unión de todas las participaciones bajo la figura de una comunidad de bienes. De esta forma, cada inversor será propietario de sus acciones y le será más sencillo, en el futuro, realizar transacciones o desinversiones.

La última opción consiste en adquirir una fracción de una startup a título individual, como persona física. Sin embargo, este modelo no suele adoptarse cuando se carece de experiencia. Unirse a un colectivo de inversores liderado o guiado por profesionales con una larga trayectoria en el universo de las startups que podrán ayudarles a seleccionar los proyectos con un mayor potencial disminuirá la probabilidad de fracaso y el riesgo al que se enfrentan.  

Ventajas e inconvenientes de cada estrategia

Desde el punto de vista fiscal, los inversores que aportan capital individualmente y aquellos que lo hacen de manera colectiva encontrarán diferencias en los tributos que deben pagar al Estado. Tal y como está establecida actualmente la legislación española, los posibles beneficios serán los que determinen qué forma jurídica es la más ventajosa en cada caso.

Las personas físicas, según la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, deberán rendir cuentas a Hacienda por las llamadas “rentas de ahorro”, entre las que se incluyen las ganancias y pérdidas derivadas de la venta de acciones o de instituciones de inversión colectiva. Estas han tributado el presente año al 19% por los 6.000 primeros euros de ganancias, al 21% entre 6.000 y 50.000 euros, y al 23% a partir de 50.000 euros

No obstante, en base a la Ley de Emprendedores, los inversores que realicen su actividad a título individual pueden beneficiarse de varios incentivos fiscales: una deducción por inversión en empresas de nueva o reciente creación y una exención por reinversión de las ganancias obtenidas por la transmisión de acciones o participaciones a las que se hubiera aplicado la anterior deducción.

En el caso de invertir con una empresa registrada como sociedad, además de abonar el impuesto de sociedades, los beneficios obtenidos por una persona jurídica se gravan al 25 %, si es de pequeño tamaño, o al tipo general del 30 %. Aunque desde el 2015 ya no pueden disfrutar de las deducciones por reinversión de las ganancias, la pertenencia a un colectivo ofrece otras ventajas, como su capacidad para deducir gastos y su mayor facilidad para integrar y compensar pérdidas.

Pero, además, la inversión a través de estructuras sindicadas o sociedades lideradas por plataformas de coinversión o inversión colaborativa tiene otras ventajas tanto para sus miembros como para las propias startups.

Por un lado, pertenecer a un grupo de estas características aporta mayor protección y seguridad a los inversores. Por otro, cuando se trata de inversores sindicados o que actúan a través de una sociedad, el colectivo se comporta, en términos jurídicos, como una unidad. De esta forma, aunque haya decenas de inversores apoyando económicamente un proyecto, los emprendedores solo verán un nombre en la tabla de capitalización o cap table —el registro de todos los socios y sus respectivos porcentajes— que les será mucho más fácil de gestionar a todos los efectos.

En The Crowd Angel, los inversores que deseen participar en una ronda pasarán a formar parte de una estructura sindicada o una sociedad que les asegura la máxima eficiencia fiscal, aplicando todos los incentivos existentes, y una protección respaldada por profesionales de máxima experiencia en consultoría e inversión en startups.