La importancia del equipo: qué debe buscar un inversor en los fundadores de una ‘startup’

A la hora de buscar proyectos a los cuales financiar, los inversores deben analizar todas y cada una de las variables que rodean a las startups candidatas. Desde las distintas métricas generadas ya por la empresa durante su periodo de actividad hasta las diferentes cláusulas que proponen los fundadores de la startup para el pacto de socios. Todo debe ser tenido en cuenta por el inversor.

Entre todos esos factores a tener en cuenta, sin lugar a dudas uno de los más importantes es la composición del equipo fundador de la startup. Si el motor del proyecto no cuenta con determinadas características, quizás sea mejor que declines la oportunidad como inversor:

¿Juventud o experiencia?

Lo cierto es que la edad no importa. Habitualmente, se asocia la creación de una startup y sus primeras fases de vida con emprendedores jóvenes y, en cierto sentido, se trata de un buen momento vital para lanzar un proyecto. Al fin y al cabo, en ese punto los padres de la startup no tendrán miedo a arriesgar y a invertir todas las horas que sean necesarias.

No obstante, la edad no es el único factor que conviene poner en la balanza a la hora de analizar el perfil del equipo fundador de una startup. De hecho, la experiencia es algo más importante que la edad: el hecho de que el equipo fundador (o algunos de sus miembros) tenga experiencia previa en el mismo sector de actividad de la empresa es, sin duda, un punto positivo.

Además, si alguno de los componentes del grupo original del proyecto ya tiene experiencia previa a la hora de fundar una empresa o trabajando en las primeras fases de la vida de una compañía, como inversores podremos confiar aún más en las personas que están a los mandos del proyecto que pretendemos financiar.

Equipo multidisciplinar

En un principio, el equipo fundador de la startup será un grupo limitado compuesto por pocos profesionales que tendrán que hacer malabarismos para encargarse de todas y cada una de las tareas asociadas tanto con el funcionamiento de la empresa como con el propio crecimiento de la empresa.

De ahí que el inversor deba comprobar en primer lugar si los padres del proyecto presentan talentos complementarios que permitan que, entre pocas personas, salga adelante el titánico trabajo necesario en una empresa recién nacida.

No obstante, también es importante que todo ese talento multidisciplinar esté acotado. En otras palabras, el inversor debe comprobar primero que la parcela de trabajo de cada fundador está bien definida: que el CEO lidere el proyecto, que el CTO sea el mayor experto tecnológico del grupo para abordar los temas técnicos, que el CMO se encargue del proyecto en lo relativo al marketing y, sobre todo, que un director financiero sea el responsable de las cuentas del proyecto.

Que las funciones estén claramente delimitadas permitirá, por una parte, que se repartan bien los esfuerzos de todo el equipo. Por otro lado, evitará que haya tareas que queden en la sombra, que finalmente no se hagan por no estar claramente asignadas a uno de los fundadores. Así, conocer bien cómo trabajan los padres de un proyecto es imprescindible para que el inversor sepa bien dónde está arriesgando su dinero.

Un equipo que opte por caminos poco habituales

Algo que dirá mucho del equipo fundador de una startup es si suele recurrir a soluciones originales o si, por el contrario, discurre habitualmente por los cauces establecidos. Una buena prueba para que los inversores puedan comprobarlo es conocer el proceso de selección de nuevo personal: si la búsqueda de nuevo talento no se hace a través de las plataformas habituales, como inversores podremos esperar una gestión distinta de la startup.

Al menos, habrá indicios de que los fundadores de la startup cuentan con ingenio y originalidad suficientes como para superar cualquier situación sobrevenida a lo largo de la vida de la startup, proponiendo soluciones distintas a las comunes.

Más allá de la edad y la experiencia, como inversores debemos buscar equipos fundadores compuestos por emprendedores de perfil aventurero. Se trata de aquellos a los que no les importe asumir la inestabilidad propia de los comienzos de una empresa, así como el sacrificio laboral y en sus horarios que supone levantar desde sus inicios una compañía.

De hecho, será buena señal encontrarse con fundadores que estén asumiendo ciertos riesgos (laborales, personales, económicos…) al liderar el proyecto. No en vano, como inversores somos los que más arriesgamos (la financiación, en concreto) y genera cierta seguridad comprobar que el resto de miembros del proyecto también se exponen a ciertos peligros.

Todos a una

Otro aspecto fundamental que el inversor deberá comprobar antes de apostar por un proyecto empresarial concreto es que los miembros del equipo fundador compartan la misma visión. Que no haya diferencias en cuanto a cuál debe ser el camino de la startup o cómo alcanzar los objetivos: cualquier rencilla visible o las posibles grietas en las relaciones del equipo fundador podrían ser el origen de los mayores problemas en el futuro del proyecto.

¿Contactos?

El hecho de que el equipo fundador cuente ya con una completa agenda de contactos es algo que los inversores también deberán valorar. Al fin y al cabo, de ahí podrán salir futuros socios, posibles colaboraciones y lo más importante de todo: potenciales clientes para vender el producto o servicio en el que trabaje la startup. Contar con los contactos adecuados ayuda, en gran medida, a que la empresa alcance el ansiado éxito.

Más allá de las características del propio equipo fundador, el potencial inversor debe asegurarse también de que los primeros trabajadores de la startup están implicados en el proyecto. No en vano, lo último que necesita una empresa recién nacida es que parte de su plantilla deje el puesto o incluso que haya algún despido. Una forma de comprobar que los empleados están implicados en el proyecto y reman en la misma dirección que los fundadores es saber si hay stock options.