Las fases del crecimiento de una ‘startup’: ¿qué tipo de inversor participa en cada ronda?

En el mundo de los negocios, a todos los inversores les une el mismo objetivo: conseguir un rendimiento del capital que aportan. Sin embargo, no todos siguen la misma ruta para alcanzar esa meta. Algunos, siguen la estrategia de asset allocation o asignación de activos y riegan las diferentes frutas y verduras que descubren a los lados del camino (acciones en empresas consolidadas, participaciones en startups, bonos, etc.)

Otros, por el contrario, riegan solamente las plantas que potencialmente pueden crecer más rápido, aunque tampoco se limitan a proporcionar nutrientes a las de un solo huerto. Nos referimos ahora a los inversores que apuestan solo por startups (empresas de base tecnológica y de rápido crecimiento), pero que diversifican su cartera de inversión aportando capital a varias que se complementen entre sí. Ahora bien, ¿lo hacen cuando la compañía es una semilla, un tallo o una planta ya crecidita?

En realidad, cada tipo de inversor participa en una etapa diferente: algunos inyectan capital cuando la empresa da sus primeros pasos, mientras que otros se reservan para fases posteriores. La capacidad inversora también influye a la hora de invertir en una etapa u otra: a medida que la empresa crece, capta cantidades cada vez mayores de dinero, por lo que no todos los inversores pueden participar en las fases más avanzadas.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta otro concepto del que se habla mucho en el mundo de las startups: el de ronda de de financiación. Las rondas de financiación son los hitos en los que la compañía capta capital de los inversores, generalmente de varios al mismo tiempo.

Son por tanto los puntos de inflexión en el crecimiento de la compañía, ya que determinan su valor: la valoración premoney es la que se estima antes de llevar a cabo la ronda, mientras que la postmoney se obtiene al sumar la anterior a la financiación aportada por los inversores en esa ronda. Así, cada una de las sucesivas rondas de financiación marcan el grado de madurez de la compañía e incluso definen el propósito de obtener capital.

Teniendo en cuenta estos conceptos, podemos explicar las diferentes fases por las que pasa una startup en su evolución, con las rondas de financiación como eventos determinantes, para conocer qué inversores participan habitualmente en las diferentes etapas.

Inversión inicial y presemilla: hacia un modelo de negocio

Cuando se le enciende la bombilla, el emprendedor suele recurrir a sus propios fondos y a los de su familia, amigos y conocidos, a los que se suele denominar las 3F (family, friends and fools), para dar una primera forma a su modelo de negocio. Ahora bien, estos solo aportan pequeñas cantidades de dinero para dar forma a la idea (entre 1.000 y 10.000 euros).

En este momento, el producto y el modelo de negocio aún no están completamente definidos y tampoco suelen existir ganancias, ya que la compañía necesita despegar. Por eso, los primeros inversores profesionales ayudan a los emprendedores a crecer a cambio de una porción en el capital social de la empresa (a la que se denomina equity). En términos generales, en España se recaudan menos de 100.000 euros en esta fase presemilla (o pre-seed), si bien no se suele hablar de ronda presemilla.

Así, inmediatamente después de las 3F, entran en la compañía diferentes tipos de inversores. Las aceleradoras (que seleccionan una startup en fase inicial y la prestan mentorización y normalmente apoyo financiero para pulir el producto y dar un empujón a la empresa) e incubadoras (centradas en buscar emprendedores para liderar ciertos proyectos y que también pueden aportar capital) son dos de las instituciones que participan.

Algunos business angels (inversores particulares que aportan su propio capital y que, además, proporcionan conocimientos, experiencia y una red de contactos a los emprendedores), también pueden realizar inyecciones económicas en una empresa durante esta fase, aunque generalmente lo hacen en la siguiente.

Plataformas de equity crowdfunding como The Crowd Angel también aportan capital a los proyectos en su etapa pre-seed. En este caso, los usuarios de la plataforma online se convierten en inversores al adquirir tickets (participaciones) de 3.000 euros por cada operación para así sindicar la inversión. Así, la cifra que se arriesga es baja, pero se puede conseguir con ella un buen rendimiento de la inversión al tratarse de empresas de alto crecimiento.

La fase semilla: hacia la consolidación

En esta etapa, la compañía tiene el producto terminado y lanzado, además de un modelo de negocio definido, y comienza a vender. Como hemos comentado, a medida que la empresa crece, necesita más capital. Por ello, pretende captar en esta fase una cantidad algo mayor de dinero, hasta un máximo que suele rondar los 300.000 euros. Los inversores, por tanto, ven ya el proyecto más encauzado antes de aportar el capital semilla.

En esta ronda, suelen entrar la mayoría de business angels, así como plataformas de equity crowdfunding como The Crowd Angel. Es decir, los pequeños inversores pueden participar en la fase pre-seed o seed de las startups estudiosamente seleccionadas antes de formar parte de la web.

Es ahora cuando la compañía suele pedir también préstamos participativos. Se trata de un instrumento a medio camino entre la inversión de capital riesgo (ya que no se recupera la inversión) y el préstamo de un banco (hay que pagar un interés). En ocasiones, son públicos, como por ejemplo los del programa ENISA.

Además, determinados fondos de venture capital o capital riesgo pueden orientarse a invertir en compañías tecnológicas en su fase semilla, si bien no es lo habitual, ya que la mayoría participan en la empresa en la etapa siguiente.

Crecimiento: rondas A, B, C, D

Cuando las ventas comienzan a ser estables, la compañía necesita hacer crecer el negocio. Como hemos comentado, una de las características de las startups es su alto potencial de crecimiento. Es decir, a diferencia de otras empresas, pueden (y necesitan) escalar sus ventas lo más rápido posible para adelantarse a los eventuales competidores y así pasar de ser un pequeño proyecto a una empresa consolidada. Es por eso que, en la fase de crecimiento, el objetivo de las sucesivas rondas de financiación, apodadas con las letras del alfabeto (A, B, C, D…) es captar cantidades mucho mayores de capital.

Generalmente, solo pueden participar en estas rondas de tanta envergadura los fondos de capital riesgo, capaces de aportar cantidades mucho mayores que todos los inversores anteriores. Debido a ello, los antiguos verán casi irremediablemente diluida su participación: su porcentaje accionarial disminuye con la entrada de los grandes inversores en estas ampliaciones de capital.

Generalmente, en la ronda de financiación A se recaudará menos de un millón de euros, y en las siguientes se captarán cantidades millonarias, cada vez mayores conforme la empresa continúa creciendo. Cada ronda tendrá además un propósito diferente, que variará según la compañía. Mientras que en la A se busca optimizar por completo el producto y conseguir que tenga una base sólida de usuarios, en la B se pretende expandir el negocio (por ejemplo, mediante la internacionalización) o en la C desarrollar nuevos productos o prepararse poco a poco para el exit.

El objetivo final es precisamente alcanzar ese ansiado exit (la adquisición o salida a Bolsa de la compañía) que beneficia a todos los que han apostado por la empresa a lo largo del tiempo y han mantenido su inversión.

Así que, como hemos podido comprobar, no todos los inversores de startups son iguales: cada uno tiene una capacidad inversora diferente y riega la planta en un momento distinto de la vida de la empresa. Los inversores de The Crowd Angel, por ejemplo, proporcionan nutrientes a los proyectos prometedores casi desde los inicios.