Cómo se obtiene rentabilidad invirtiendo en startups

Si bien la inversión en startups comenzó siendo una actividad reservada a unos pocos actores del entorno emprendedor de principios de siglo, el crecimiento de las cifras de financiación, del número de proyectos y de inversores durante los últimos años viene a confirmar su consolidación como una de las opciones más atractivas para quienes buscan rentabilidad más allá de los activos tradicionales.

Solo en el 2017 se invirtieron en España más de 800 millones de euros en empresas emergentes, lo que supone un incremento del 40 % respecto al año anterior. Gracias al desarrollo tecnológico y la dinamización del sector, los costes en los que deben incurrir sus fundadores para lanzar, escalar e internacionalizar el negocio son cada vez menores, lo que allana el camino a la generación de impacto y la obtención de valoraciones elevadas en un periodo de tiempo relativamente corto.

Así, el objetivo de invertir en startups pasa por comprar participaciones en una o varias compañías en etapas tempranas de crecimiento, cuando su valoración es aún baja, con vistas a venderlas en el futuro —habrá que esperar, de media, entre cuatro y siete años— a un precio superior al que se adquirieron. A pesar del riesgo y la incertidumbre asociados a apostar por proyectos en fases tan iniciales, de cuyo éxito no se tiene certeza, son numerosos los ejemplos de empresas que generan importantes retornos económicos para sus inversores iniciales.

Esta obtención de rentabilidad o desinversión puede producirse como consecuencia de diferentes circunstancias bajo las que tienen lugar el exit de los inversores. Entre estos eventos de liquidez, los más comunes tienen que ver con la venta de participaciones, la compra de la startup o su salida a bolsa.

Entrada de nuevos inversores

Después de un primer levantamiento de capital, a medida que una startup crece, afianza su modelo de negocio y se hace un hueco en el mercado, su éxito puede atraer a nuevos inversores interesados en hacerse con un pedazo de la compañía.

Mientras que en las fases iniciales suelen entrar en la empresa business angels y plataformas de equity crowfunding como The Crowd Angel, en las siguientes rondas de financiación es común que participen inversores de gran tamaño, como fondos de venture capital.  Estos, además de comprar nuevas participaciones generadas a raíz de la ampliación de capital, pueden adquirir las acciones de pequeños inversores iniciales, que ven así rentabilizada su inyección económica.

Un buen ejemplo de este escenario es el exit parcial de la startup de reparto Glovo, uno de los éxitos de financiación de The Crowd Angel, que levantó 30 millones de euros a finales del año pasado marcando un hito para el equity crowdfunding en España. Gracias a ello, algunos de los crowd angels que entraron como socios en la empresa pudieron vender sus participaciones, multiplicando el capital invertido y obteniendo beneficios en tan sólo dos años, culminando así el ciclo completo de la inversión.

Rentabilidad: compra de la startup

Otro de los posibles resultados del crecimiento y el desarrollo positivo de una startup es la aparición de una o varias compañías de mayor tamaño interesadas en su compra, atraídas, entre otros factores, por su producto, su posición en el mercado o por el talento del equipo. Solo en el pasado año se produjeron en España algunos ejemplos de adquisiciones especialmente relevantes, como son la venta de Privalia a la francesa Vente-Priveé por 500 millones de euros, de la empresa de juegos móviles Social Point a Take-Two por 233 millones de euros y de Ticketbis, adquirida por Ebay por 149 millones de euros.

Las ventas totales o parciales como estas son eventos de liquidez para los accionistas iniciales, puesto que tienen la posibilidad de vender sus participaciones para salir del capital social de la empresa y ver así multiplicado el valor de su inversión, sobre todo si se trata de un buen acuerdo. Además, en el caso de que la venta sea parcial, cláusulas del pacto de socios como la de tag along —incluida en el documento diseñado por el equipo de The Crowd Angel— otorga a los inversores iniciales la preferencia para vender sus participaciones antes que los emprendedores.

Negociación de la autocartera

Además de las anteriores posibilidades, a medida que una startup saca provecho a su modelo de negocio en el mercado y mejora sus métricas relacionadas con los clientes, ingresos y beneficios, sus responsables pueden aportar rentabilidad a los inversores de diferentes maneras.

Más allá de pagarles dividendos, existe la posibilidad de que los fundadores de la empresa decidan ganar control sobre ella comprando participaciones a los accionistas. En estas circunstancias, se llevará a cabo un proceso de negociación para establecer una valoración adecuada que beneficie a todas las partes: mientras que los emprendedores se hacen con una mayor porción de la startup, los inversores obtendrán un rendimiento económico.

Salida a bolsa de la startup

Sin duda, las salidas a bolsa son uno de los exits que más rentabilidad pueden generar para los inversores, como demuestran los casos de populares compañías como Twitter, Facebook o Snapchat. Si bien en España estas operaciones conllevan unos estrictos requisitos y grandes exigencias económicas para las startups que obstaculizan el proceso, estas cuentan con la posibilidad de entrar en el Mercado Alternativo Bursátil (MaB), una alternativa bastante más económica.

Uno de los escasos ejemplos españoles de salida a bolsa es el de la agencia de viajes online eDreams, que dio el paso en el 2014, nada más y nada menos que 15 años después de su fundación. Precisamente a principios de este 2018, la compañía ha resurgido en el mercado de valores gracias al interés mostrado por varios fondos de inversión, después de una caída inicial del 70 % en el precio de las acciones y de cuatro años de estancamiento.

Los ejemplos de empresas que han entrado en el MaB son algo más abundantes. Sin ir más lejos, la gestora de capital riesgo Inveready, líder en el mercado español y uno de los socios promotores de The Crowd Angel, ha lanzado cuatro startups al Mercado Alternativo Bursátil. Entre ellas se encuentra el operador MásMóvil, que comenzó a cotizar en el MaB en marzo del 2012 y que protagonizó el año pasado el primer salto de una pequeña empresa del MaB al mercado continuo.

Aparte de los anteriores, existen otros posibles eventos de liquidez menos comunes, como pueden ser las fusiones, las liquidaciones —cuando una startup se ve obligada a cerrar— o la venta de acciones a otro actor que no sea un fundador de la empresa.

Como hemos visto, aunque invertir en startups es una actividad de alto riesgo, puede convertirse en una fuente de rentabilidad para los inversores. En The Crowd Angel, además, nos encargamos de hacer mínimo ese riesgo seleccionando cuidadosamente los proyectos con más potencial, ayudando a nuestros inversores a mantener una cartera de inversión lo suficientemente diversificada y empleando un pacto de socios que ofrece todas las garantías y medidas de protección para que los inversores puedan sacar el máximo partido a su capital.