¿Qué opciones tienen los pequeños inversores?

Las inversiones realizadas por los business angels rondan, de media, los 30.000 euros. Los fondos de venture capital o capital riesgo, que inyectan capital en startups maduras que ya tienen un modelo de negocio consolidado, pueden realizar desembolsos de hasta un millón de euros en una sola empresa. Pero ¿qué pasa con los pequeños inversores?

Al igual que no todo el mundo puede permitirse pagar mucho dinero por un coche nuevo, no todos los inversores están dispuestos a aportar cifras con tantos ceros. Hay personas que quieren invertir en negocios emergentes prometedores que puedan reportarles beneficios, pero prefieren hacerlo con pequeñas cantidades, bien porque no disfrutan de demasiada solvencia económica o bien porque prefieren seguir esta estrategia y no asumir más riesgo del necesario.

Aunque las empresas incipientes pueden generar una alta rentabilidad para los inversores, es cierto que apostar por ellas está considerado como una actividad de alto riesgo. Pueden acabar perdiendo el dinero invertido, no pudiendo trasmitir las participaciones que han pagado o experimentando una importante dilución de su participación en el capitán de la compañía.

Afortunadamente, en el universo de las startups también hay sitio para los pequeños inversores. Las opciones, sin embargo, no son tantas como las que pueden encontrarse en el caso de manejar grandes números. Una de las más destacadas es el equity crowfunding, la fórmula bajo la que funciona The Crowd Angel.

Cantidades bajas, alta rentabilidad

El equity crowfunding es una modalidad de financiación colectiva desgajada del tradicional crowfunding que predican plataformas como Kickstarter o Indiegogo. Ambos modelos consisten en contribuir económicamente a un nuevo proyecto a través de una plataforma en internet.

No obstante, las dos modalidades tienen una diferencia importante. En la receta tradicional de crowfunding, los mecenas –como se conoce a quienes contribuyen a un proyecto– solo obtienen recompensas de tipo material y, generalmente, relacionadas con la iniciativa, como una camiseta o el mismo producto que apoyan.

Por el contrario, en la segunda fórmula, bastante más reciente, no tienen cabida proyectos que no constituyan un negocio, es decir, solo las startups protagonizan las campañas para recaudar financiación. Además, ya no se habla de mecenas, sino de inversores reales que aportan una cantidad económica a la espera de obtener un retorno cuando la empresa despegue definitivamente.

Entre otras muchas, el equity crowfunding presenta una ventaja para quienes deseen invertir en estas compañías cifras reducidas: las cantidades que reciben las iniciativas empresariales pueden oscilar entre cientos y unos pocos miles de euros. En el caso de The Crowd Angel, los pequeños inversores de la plataforma invierten en las startups con tickets de tan solo 3.000 euros, aunque pueden adquirir todos los que deseen para cada compañía previamente seleccionada por los expertos de nuestro equipo.

Protección ante el riesgo

Un problema con el que pueden encontrarse los pequeños inversores que intenten actuar por libre es que no tengan la oportunidad de negociar con los emprendedores los términos del contrato de inversión, el documento que vincula a ambas partes y estipula medidas para proteger los inversores frente a posibles escenarios adversos.

Mientras que para los grandes fondos de venture capital o los bussiness angels puede resultar relativamente sencillo llegar a acuerdos satisfactorios, quienes hagan una aportación económica más reducida no lo tendrán tan fácil, ya que no tienen la misma posición dominante avalada por los ceros de su inversión.

Las plataformas de equity crowfunding, sin embargo, se encargan de garantizar que los términos del contrato favorezcan tanto a los fundadores de las startups como a los inversores de la plataforma. Por ejemplo, establecen condiciones como las relacionadas con la dilución, es decir, la pérdida de valor de las acciones por la entrada de nuevos inversores en la empresa.

Asimismo, las plataformas de equity crowfunding como The Crowd Angel contribuyen a reducir el riesgo afrontado por sus inversores seleccionando muy bien las startups que les presentan en función de su idea, plan de negocio y del equipo fundador, entre otras variables. De esta forma, permiten aportar dinero a empresas emergentes a través de internet con la misma rigurosidad del venture capital, pero con cantidades económicas mucho más reducidas.

El modelo permite, además, diversificar la cartera de inversión, es decir, adquirir acciones de diferentes empresas, contribuyendo con pequeñas cifras a cada una de ellas. Es una forma de minimizar el riesgo de invertir en startups –cuantas más apoyen, menor posibilidad tendrán de sufrir pérdidas importantes y más de obtener un retorno económico– aprovechable por el pequeño inversor que, de otra manera, tendría que apostar únicamente a un caballo vencedor.

Otras alternativas para pequeños inversores

Aparte de este modelo de inversión colectiva, aquellas personas que quieran hacer una reducida aportación a empresas emergentes pueden optar por algún otro modelo, aunque, en general, están indicadas para ciertas condiciones de inversión y presentan grandes inconvenientes.

Aparte de la opción de invertir en aquellas empresas tecnológicas que ya hayan salido a bolsa directamente en el mercado de valores –una práctica de riesgo, sobre todo si no se conoce bien el sector ni el procedimiento–, los pequeños inversores pueden valerse de los servicios de los llamados rob advisors. Estas herramientas informáticas seleccionan los proyectos empresariales que mejor se adaptan a las preferencias del inversor, una vez se las ha indicado.

Este tipo de sistemas permiten invertir cifras bajas de dinero, ya que no suelen establecer un mínimo. Entre sus ventajas se encuentra su facilidad de uso debido a interfaces de usuario muy intuitivas, pero quienes utilizan esta clase de software no tienen garantías frente al riesgo ni pueden acordar términos de inversión que los protejan ante potenciales pérdidas futuras.

Otra alternativa es utilizar la estrategia del crowlending, es decir, la concesión de pequeños préstamos por parte de particulares a empresas o a otros particulares a cambio de intereses. Sin embargo, no se trata de un método de inversión puramente dicho, ni puede llevar a retornos realmente relevantes.

También existen ciertas alternativas a las que solo puede accederse en algunos casos. Por ejemplo, una posibilidad es que se conozca algún proyecto muy incipiente de un sector dominado por el inversor. De esta manera, puede evaluar adecuadamente su potencial de crecimiento y entrar en las primeras etapas de financiación, en las dominadas por los friends, family and fools que dan el primer empujón económico a los emprendedores. No obstante, en este tipo de financiación el riesgo es máximo y las garantías de obtener algún retorno mínimas (por algo se les denomina fools, locos en inglés).

Un último ejemplo es el de los pequeños fondos creados en el seno de instituciones como escuelas de negocios. Es el caso de la ISDI, cuyos alumnos crearon en el 2011 un fondo para invertir en empresas digitales de forma colaborativa con participaciones de 5.000 euros. La principal limitación es que la participación está restringida a los estudiantes y exalumnos del centro.

Pese a existir diferentes alternativas, el modelo de equity crowfunding se posiciona como una de las más seguras para los pequeños inversores que deseen diversificar al máximo su financiación y apostar por startups tecnológicas con verdadero potencial de crecimiento.