Cuál es el momento idóneo para que una ‘startup’ busque inversión

Para que una startup pueda transformar su idea en un negocio de éxito, generalmente va a tener que recurrir al apoyo de inversores. Pero, ¿en qué momento exacto de ese camino hay que llamar a su puerta? ¿Cuáles son los primeros inversores que deberíamos sumar a la aventura?

En muchas ocasiones, en el ecosistema emprendedor se tiende a pensar que las prisas son buenas y, antes de que otros se adelanten, hay que buscar financiación privada para impulsar el proyecto recién nacido en el menor tiempo posible. Sin embargo, al contrario de lo que muchos piensan, ese no es el mejor consejo para los emprendedores.

Los pasos iniciales de una startup

Cuando a un emprendedor se le enciende la bombilla y se le ocurre un producto o una idea novedosa, ha de realizar unos cuantos pasos previos antes de contactar con los inversores privados, ya sean usuarios de una plataforma de equity crowdfunding, business angels o fondos de venture capital.

Hay que tener en cuenta que los inversores apuestan por proyectos de negocio, no por meras ideas. Para determinar si la startup es una buena oportunidad de inversión, necesitan estudiar una serie de criterios generales y métricas , si bien estas últimas son muy escasas en las etapas iniciales.

Por eso, si en los comienzos no hace falta demasiada inversión para desarrollar el producto, lo mejor es dar forma a la idea con los recursos propios. Obviamente, esto también depende del tipo de proyecto: mientras que para desarrollar hardware u otros productos físicos hará falta disponer de maquinaria, crear el prototipo inicial de un proyecto de software tiene unos costes mucho menores.

Aunque la situación dependerá de cada startup, lo más aconsejable es esperar algo de tiempo antes de pensar en estrategias para captar inversores y volcar todos los esfuerzos en trabajar la idea, fijar el público al que se dirige (¿quiénes serán los posibles clientes?), establecer el modelo de negocio (¿cómo podremos monetizar esa idea?) o ejecutar la estrategia. Trabajar en esos factores con los recursos propios es fundamental para presentar después un proyecto serio a los inversores.

Por eso, lo mejor es haber dado cierta forma al producto y al modelo de negocio, aunque en esa fase no estén completamente definidos, antes de pedir financiación. Además, hay que tener en cuenta que la fase de crecimiento de la startup determinará el tipo de inversor que entra a formar parte de ella.

Los primeros apoyos

Como hemos comentado anteriormente, no es recomendable acudir a inversores privados en las fases iniciales del proyecto. Por eso, si se requiere financiación, tras recurrir a los  fondos propios, los emprendedores pueden pedir financiación a las famosas 3 F (family, fools and friends). Al fin y al cabo, si queremos convencer a los inversores de que nuestro proyecto es apetecible y llegarán a conseguir un buen rédito de la inversión, lo mejor es probar si parece una buena idea a nuestros más allegados.

Obviamente, la cantidad que los emprendedores podrán llegar a captar de su entorno es mucho menor de la que se captará en las fases de crecimiento posteriores. Sin embargo, su aportación en esas fases iniciales del proyecto puede ser esencial para validar el compromiso de los emprendedores.

Cuando el producto y el modelo de negocio están prácticamente definidos, se puede buscar financiación preseed en diferentes fuentes:

  • Incubadoras. Después de las 3 F,  algunos emprendedores buscan apoyo en las incubadoras, que buscan precisamente ideas con potencial de crecimiento. Además de ofrecer un espacio físico, en ocasiones pueden aportar capital en los inicios del proyecto. Por su parte, las aceleradoras seleccionan algunos proyectos en fases iniciales y proporcionan tanto mentorización como apoyo financiero a startups en fase preseed y seed.
  • Equity crowdfunding. Las plataformas de equity crowdfunding como The Crowd Angel también se dedican a ayudar a esos emprendedores en fase de lanzamiento (preseed o seed). Los proyectos son cuidadosamente estudiados por nuestro equipo de analistas y las empresas han de poner a disposición de los usuarios un business plan con toda la información sobre la misión y los objetivos de la empresa, por lo que los emprendedores avalan que han trabajado suficientemente en el proyecto antes de presentarlo.

En The Crowd Angel, los usuarios adquieren participaciones de 3.000 euros, de forma que el riesgo de apostar en estas empresas con alto potencial de crecimiento en sus primeras etapas se minimiza y se puede disponer de una cartera diversificada de inversiones.

Business angels y fondos, un poco más tarde

  • Business angels. Aunque algunos business angels (inversores particulares que aportan tanto capital como conocimientos al proyecto) participan en la fase presemilla, lo cierto es que la mayoría de ellos apuesta por la startup cuando está en la siguiente fase (seed o semilla). En esta etapa, el producto se ha lanzado, el modelo de negocio se ha definido, se comienza a vender y se obtienen las primeras métricas.

Por eso, es el mejor momento para recurrir a estos inversores profesionales, que no apostarán solo por una idea que acaba de definirse, sino por un proyecto que haya generado ya algo de tracción y con un modelo de negocio validado con las ventas.

  • Préstamos participativos. Además de buscar respaldo en business angels, en la fase semilla también se puede recurrir a una alternativa menos conocida: los préstamos participativos. Se trata de un instrumento de financiación similar tanto al préstamo tradicional como al capital riesgo, si bien la retribución depende de la evolución de los resultados de la startup.

Generalmente, tiene un tipo de interés variable (en base a beneficios o al volumen de negocio) y otro fijo que se paga al formalizar el contrato. Uno de los programas más populares en España es ENISA, que ayuda a los emprendedores y pymes a financiarse a través de estos instrumentos.

  • Fondos de venture capital. Por último, lógicamente, es habitual que las startups quieran presentar sus proyectos a fondos de venture capital o capital riesgo, ya que pueden aportar grandes cantidades de capital al proyecto que les ayuden a crecer rápidamente.

Sin embargo, suelen ser mucho más exigentes a la hora de financiación, por lo que los emprendedores solo han de presentar su proyecto cuando hayan validado su modelo de negocio, dispongan de buenas métricas (facturación, coste de adquisición al cliente, tasa de retención…) y necesiten capital para que el proyecto escale.

Aunque algunos fondos de venture capital invierten en startups en fase seed, lo habitual es que participen en la fase de crecimiento (rondas A, B, etc.) aportando cantidades mucho mayores de capital con el fin de escalar sus ventas lo más rápido posible y cumplir un objetivo en cada una de ellas. Obviamente, para ello no solo requieren que se les proponga un proyecto, sino también que se les ofrezcan una serie de métricas que avalen que puede llegar a buen puerto.

Así que, como hemos podido comprobar, el emprendedor no ha de lanzarse a buscar financiación por cualquier vía cuando el proyecto acaba de nacer: ha de trabajar en él antes de presentárselo a los inversores y tener en cuenta el timing para pedir financiación a cada uno de ellos.

De igual forma, los inversores han de pensar si el proyecto de la startup está suficientemente definido como para invertir en él. En este sentido, en The Crowd Angel los inversores pueden apostar por empresas tecnológicas en sus fases iniciales que han demostrado su valía a nuestro equipo de analistas y de las que además disponen de un completo business plan