Caso de éxito de The Crowd Angel: MAM

Las marcas nativas digitales de moda y accesorios han protagonizado algunos de los éxitos más sonados del ecosistema startup español (y global) en los últimos años. El poder de la imagen en las redes sociales, la enorme capacidad de prescripción de los influencers, y la facilidad para darse a conocer gracias al marketing digital entre un público que quiere ir más allá de los productos de siempre han sido las claves del éxito de los emprendedores que han sabido ver esta increíble oportunidad de negocio.

Una de esas jóvenes empresas que han logrado poner de moda sus creaciones y convertirse en referente para un cierto target es MAM Originals, una marca nativa digital de relojes sostenibles de madera que apela a esos hombres y mujeres que llevan un estilo de vida consciente y buscan un diseño elegante, detallista, moderno y funcional. O, dicho de otro modo, gente con clase a la que también le preocupa el medioambiente. De hecho, su público objetivo lo forman mujeres y hombres de entre 25 y 40 años, de poder adquisitivo medio-alto, que valoran la sostenibilidad.

La historia de MAM la protagonizan dos emprendedores de Barcelona, pero comienza en Bali, durante un viaje que estos dos socios y amigos desde la adolescencia, Enoc Armengol y Jordi Enrique Albert, hicieron en verano de 2014. Compartían la pasión y el interés por los negocios, por la sostenibilidad, y tenían experiencia en ambos frentes, así que se pusieron manos a la obra tras haber comprobado que el nicho de los productos de madera era atractivo y tenía un alto potencial de crecimiento. Tras pasar un año desarrollando su primer producto, su primer reloj de madera, la empresa inició su actividad en noviembre de 2015.

El nombre que escogieron ya dice mucho sobre los valores de la marca, pues son las siglas de ‘Move, Art and Mission’. “Movimiento” por el dinamismo que quieren transmitir, “Arte” porque fabrican un producto único y “Misión” por la conciencia ética y la causa de sostenibilidad que abanderan. Así, cada reloj de MAM se diseña en Barcelona y se fabrica cuidadosamente con materiales de alta calidad, teniendo siempre presente el cuidado al medio ambiente, para lograr piezas con una estética limpia y contemporánea.

Esa marca tan diferenciada fue una de las cualidades de la startup que más nos llamaron la atención cuando la analizamos en The Crowd Angel. Empresas que fabrican relojes hay muchas, e infinidad de ellas nativas digitales, pero pocas son capaces de conseguir lo que ésta: cuando ves a una persona con uno de sus relojes, sabes que es un MAM. Han sabido utilizar el diseño y un material tan característico como la madera para diferenciarse, algo que en un mercado tan competitivo es clave para el éxito.

El mérito es de su fantástico equipo, otro de los puntos fuertes de las startup que observamos en The Crowd Angel. Cuando fundaron la compañía, Armengol venía de triunfar con Palo Wood, una marca de gafas de sol, también de madera, que cautivó a celebrities como Halle Berry. Con aquel proyecto, que creció muy deprisa, aprendió un buen puñado de lecciones sobre cómo gestionar la producción o la logística. Fue su escuela, la que hizo posible que en MAM cada detalle del negocio estuviera previsto de antemano.

Su compañero de viaje, Jordi Enrique Albert, que hoy es CEO de la empresa, tenía un buen bagaje en los negocios. Venía de haber dirigido varias empresas, la mayoría vinculadas a la eficiencia energética o a la sostenibilidad, y respondía al perfil de emprendedor con el que solemos trabajar en The Crowd Angel: profesionales de un sector con amplia experiencia, de 10 o 15 años, que ya han desempeñado cargos directivos, que han detectado alguna necesidad y tienen una idea sobre cómo se podría resolver.

Las incorporaciones que llegaron más adelante sirvieron para reforzar aspectos clave del negocio. Anthya Tirado, actual CMO, tuvo un papel fundamental en la creación de esa marca bien diferenciada que hace a MAM tan exitosa, pues aportó sus años experiencia en marketing y comunicación de empresas de moda.

Pero si la marca y el equipo fundador son claves para explicar la trayectoria meteórica de esta startup, su modelo de negocio es lo que termina de cuadrar el círculo. Las ventas de MAM no son tan dependientes del canal onlinecomo las de otras marcas nativas digitales de moda y accesorios. Cuando algo sucede que afecta negativamente al e-commerce, como un cambio de algoritmo en Facebook que encarece la publicidad, sus números no se resienten tanto como los de algunos de sus competidores, que de repente se encuentran con que el coste de captación de clientes se pone por las nubes.

Esto se debe a que MAM, pese a ser una compañía que nació digital y sigue teniendo un fuerte componente online, desarrolla también una estrategia muy efectiva en los canales offline. A su flagship en Barcelona, que se renovó por completo a comienzos de este año, se suman las pop-up stores que han venido instalando en centros comerciales, las colaboraciones con otras marcas, las colecciones cápsula y, sobre todo, la distribución nacional e internacional en tiendas de relojes a través del canal multimarca, que en 2018 se ha convertido en la prioridad estratégica de la empresa. Su previsión es alcanzar los 1.000 puntos de venta en América, Asia y Europa antes de que acabe el año.

Precisamente para poner en marcha esa expansión se abrió la ronda que permitió a MAM recaudar 300.000 euros, de un total de 700.000, a través de The Crowd Angel. Participaron 36 inversores con un ticket medio de más de 8.000 euros, bastante elevado, y se tardó poco más de un mes en alcanzar la cifra prevista.

No es de extrañar que tantos usuarios de nuestra plataforma decidieran apostar fuerte por un proyecto que, desde el primer momento, nos cautivó por su increíble equipo, su marca bien diferenciada y fácil de reconocer y su modelo de negocio a prueba de crisis del online.