Diferencias entre estrategias de inversión: ‘venture capital’, ‘business angels’ y ‘equity crowdfunding’

Business angels, fondos de venture capital, plataformas de equity crowdfunding, instrumentos de financiación pública… Hay varias vías por las que invertir en startups.

Centrándonos en la inversión privada, seguro que conoces los fundamentos de las tres primeras figuras que acabamos de mencionar, al menos de forma genérica. Ahora bien, aunque todas persiguen el mismo fin (conseguir un rendimiento para los inversores participando en empresas tecnológicas con un alto potencial de crecimiento), los medios que utilizan no son los mismos.

De hecho, los fondos de venture capital, los business angels y el equity crowdfunding invierten en las startups en fases diferentes, aportan una cantidad distinta de dinero y tienen diferentes estrategias a la hora de realizar una inversión en startups. Analizamos sus diferencias.

El business angel: dinero inteligente desde el comienzo

Como ya hemos comentado previamente, el business angel es un inversor privado que, bien sea de forma independiente o bien aliándose con otros, apuesta su propio patrimonio en startups.

Ahora bien, no solo aporta su capital al proyecto, sino que precisamente se diferencia del resto de inversores por contribuir con lo que suele llamar dinero inteligente: sus conocimientos, su red de contactos y su experiencia también sirven de ayuda al emprendedor, en el que confía.

Al tratarse de un inversor particular, apuesta una cantidad pequeña de capital. La mayoría busca invertir un máximo de 50.000 euros en cada startup y no suele elegir un número elevado de proyectos al mismo tiempo (apuesta por entre uno y cinco anualmente según los últimos datos de la Asociación Española de Business Angels).

Precisamente por todo ello, el business angel es el inversor que ayuda a que la empresa crezca desde prácticamente los inicios. En algunas ocasiones puede invertir en la fase presemilla (donde entran los family, fools and friends o las aceleradoras), pero generalmente lo hacen en la fase semilla, cuando la empresa ya tiene el modelo de negocio definido y el producto en el mercado pero necesita empezar a vender.

Su objetivo, como el de cualquier inversor, es conseguir un retorno de la inversión más alto que si invirtiera en otros sectores. Ahora bien, tiene una mayor implicación en la evolución de la empresa que otros inversores. Además, si las rondas de capital alcanzan valoraciones muy altas, su participación puede verse tan diluida que decida salirse de la compañía antes de exit o venta. 

El venture capital: mucho dinero (aunque no desde el principio)

Antes de explicar los rasgos del venture capital, conviene señalar que, aunque a veces se habla de esta modalidad de inversión como sinónimo de capital riesgo, este último es un concepto más amplio. El capital riesgo puede referirse tanto a los fondos de venture capital que invierten en startups (y que vamos a describir a continuación) como al denominado en el mundo anglosajón private equity (compañías que invierten una mayor cantidad de dinero en todo tipo de empresas, no solo tecnológicas).  

Dicho esto, y centrándonos en el capital riesgo entendido como venture capital, hay que distinguir dos tipos de inversores en los fondos de VC:

  • Los general partners (GP), que constituyen la cartera de inversión del fondo y se implican en su gestión. Además de obtener su correspondiente retorno de la inversión, perciben un management fee (una comisión de gestión anual) y un carried interest (o participación en beneficios) si se produce el exit.
  • Los limited partners (LP), que invierten la mayor parte del dinero del fondo, pero que no tienen un papel de gestión. Es decir, se limitan a apostar su capital y dejan todo lo demás en manos de los general partners.

Los fondos de capital riesgo aportan unas cantidades muy superiores a los business angels. Aunque no hay una horquilla de inversión exacta, los fondos suelen invertir entre 150.000 euros y un millón de euros en una startup.

Según Ascri (la Asociación Española de Capital, Crecimiento en Inversión), en 2016 el 68 % de las operaciones de capital privado (sumando venture capital y private equity) no superó el millón de euros, el 18,9 % se situó entre 1 y 5 millones y el resto fueron inversiones mayores.

Debido a ello, este tipo de inversores, generalmente, entra a formar parte del capital de la startup después de la fase semilla y, por tanto, después de los business angels. Es decir, comienzan a invertir en la etapa de crecimiento (la ronda de financiación de serie A), cuando el producto ya ha salido al mercado y cuenta con un buen número de usuarios, pero necesita una importante inyección de capital para escalar el negocio.  

Ahora bien, en España también hay fondos especializados en la inversión en startups en fase semilla. De todos modos, comiencen a participar antes o después, suelen reservarse capital para participar en las siguientes rondas de financiación de las compañías.

Otra diferencia entre los business angels y los fondos de venture capital es que, generalmente, no aportan tanto conocimiento propio al emprendedor. Pese a ello, sí intentan hacerse con derechos de voto o con un puesto en el consejo de administración de esas empresas.

Además, los procesos para conseguir la inversión de un fondo de venture capital son más complejos que los de un inversor privado, ya que el gestor del fondo tiene que justificar su actuación ante el resto de inversores. Todas las startups pasan una due diligence, una rigurosa investigación por una empresa externa, y el proceso para completar una inversión es mucho más largo, ya que además invierten una cantidad mayor de capital.

El objetivo de los fondos es obtener un retorno de la inversión muy alto arriesgan mucho más dinero que el resto en al menos alguna de sus inversiones. No en vano, para diversificar el riesgo, las firmas de venture capital tienen varios proyectos en su portfolio para que el éxito de una empresa que consiga la ansiada venta o salida a bolsa compense los posibles fracasos en las demás.

Equity crowdfunding: lo mejor de uno y otro para pequeños inversores

El equity crowdfunding permite apostar por startups aunando algunas de las características de los business angels y de los fondos de venture capital. Enumeramos sus similitudes y ventajas frente a esas modalidades.

  • Al igual que los business angels y los fondos de capital riesgo, los inversores de una plataforma de equity crowdfunding como The Crowd Angel compran participaciones de la misma y entran a formar parte del capital de la empresa. Además, tienen plazas reservadas en el consejo de administración.
  • Las plataformas de equity crowdfunding también diversifican el riesgo del inversor. Ahora bien, el riesgo es menor, ya que los inversores tienen la opción de invertir menos dinero en cada startup (las operaciones están divididas en tickets de 3.000 euros). De esta forma, hasta los pequeños inversores pueden tener una cartera diversificada y equilibrada.

  • La principal similitud con los business angels es que, al igual que ellos, cada inversor particular de una plataforma de equity crowdfunding decide en qué startups invertir. En su caso, la propia plataforma ya permite acceder al dealflow: los pequeños inversores eligen entre una lista de proyectos de calidad en fase de lanzamiento y con alto potencial de crecimiento que ya han sido previamente seleccionados.
  • La forma de seleccionar las startups es precisamente la semejanza entre The Crowd Angel y los fondos de venture capital.  Si en estos últimos son los general partners expertos en inversión los que deciden los proyectos en los que invertir, en el equity crowdfunding es un equipo de profesionales el que elige los mejores proyectos siguiendo un proceso de selección tan riguroso como el de los fondos de venture capital.

De esta forma, The Crowd Angel combina algunas de las mejores características de otras modalidades de inversión e incluye otras para facilitar el proceso incluso a los pequeños inversores.