En qué consiste la inversión en startups

Apostar por una empresa de reciente creación y de base tecnológica es diferente a hacerlo por otro tipo de compañías. ¿Qué diferencias hay respecto a invertir en otras empresas? ¿Qué beneficios obtienen los inversores? ¿Cuáles son sus derechos? ¿Tienen ventajas fiscales?

Lo primero que debe tener en cuenta un inversor es que las startups tienen una gran escalabilidad (pueden crecer mucho sin necesidad de demasiados recursos), lo que hace que puedan generar una alta rentabilidad para los inversores. Pese a ello, hay que tener en cuenta que la inversión en startups es una actividad de alto riesgo.

La falta de liquidez, la falta de ingresos por retorno del capital, el riesgo de dilución de la participación en la sociedad, la no transmisibilidad de las participaciones o el riesgo de pérdida del dinero invertido son algunas de las contingencias que asume el inversor como posibles.

Por eso, se recomienda que los business angels e inversores privados diversifiquen sus inversiones para obtener la mayor rentabilidad con el menor riesgo, apostando por unas diez startups. En el caso de The Crowd Angel, los usuarios adquieren participaciones de la empresa en la que invierten. Además, se dividen todas las operaciones en tickets de 3.000 euros, permitiendo así a los inversores crear una cartera de participaciones amplia y equilibrada.

¿Cómo gano dinero con la inversión?

La forma de rentabilizar una inversión en startups es generalmente a través de la generación de plusvalías: el valor de las participaciones del inversor aumenta desde que se adquieren hasta que se venden.

Un inversor en startups no suele estar interesado en estar dentro de la empresa a largo plazo. Que la firma sea adquirida por otra o salga a bolsa son las estrategias habituales de exit o desinversión. Es en ese momento cuando los socios abandonan el accionariado y obtienen un rendimiento. Para muchos inversores, la apuesta por una determinada startup que genera grandes plusvalías compensa las inversiones en empresas que no logran el éxito. Con acertar una vez se pueden compensar muchos errores.

Además de la venta y la salida a bolsa, hay otras estrategias de desinversión. Por ejemplo, los socios fundadores pueden recomprar las acciones de los inversores o estos pueden optar por salirse de la empresa cuando las rondas alcancen valoraciones muy altas. En ambos casos, los inversores pueden percibir rendimientos significativos.

Más allá de la salida del capital de la empresa, otra forma de rentabilizar la inversión es a través del reparto de dividendos. Aunque generalmente las startups no reparten dividendos entre los socios durante los primeros años, ya que los beneficios se reinvierten en la propia empresa, sí hay algunos casos famosos y llamativos, como el de Kickstarter. En la mayoría de ocasiones, no obstante, será después de un tiempo cuando los inversores comiencen a recibir los frutos de su inversión.

Cómo invertir en starups

¿Qué derechos tengo? El pacto de socios

A la hora de invertir en una startup, hay que tener claro qué derechos adquirimos. El pacto de socios es, como su propio nombre indica, el documento privado que regirá la relación entre el inversor y la participada y sus socios. Se trata así de fijar las reglas del juego entre los implicados para el buen funcionamiento de la empresa.

En dicho documento se deben incluir ciertas cláusulas cuyo objetivo es dejar claro quiénes participan en el pacto, fijar cómo se realizará la venta de acciones o estipular si los inversores tendrán derecho preferente de compra ante situaciones como una ampliación de capital.

Más allá de los derechos económicos, también se pueden fijar otros como el derecho de información (para conocer todo lo que sucede en la compañía), el derecho de veto (para que los socios puedan bloquear decisiones relevantes como una ampliación de capital o el endeudamiento de la empresa) o el derecho a entrar en el Consejo de Administración para velar por los intereses de los accionistas.

En el caso de The Crowd Angel, los inversores participan en las operaciones a través de los mencionados tickets de 3.000 euros, y se constituye una comunidad de bienes para cada inversión. Esos inversores tienen un máximo de dos plazas reservadas en el Consejo de Administración de la startup. Son los propios inversores los que pueden pedir formar parte de ese órgano. Si hay más solicitantes que plazas, se hace una votación entre los inversores teniendo preferencia los que representen un porcentaje más elevado de la inversión.

Ventajas fiscales de apostar por startups

La Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores favoreció a los inversores de startups. Por ejemplo, introdujo una deducción en el IRPF del 20 % del capital invertido en la adquisición de acciones o participaciones en empresa de nueva o reciente creación. Asimismo, los inversores pueden beneficiarse de deducciones sobre el IRPF en su tramo autonómico, que pueden incrementarse hasta el 30 %.

La llamada Ley de Emprendedores también fijó la exención por reinversión de las ganancias patrimoniales en el supuesto de transmisión de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación.

Además, las entidades de nueva creación tributan en el impuesto de sociedades a un tipo del 15 % durante los dos primeros ejercicios en los que la base imponible sea positiva e inferior a los 300.000 euros.

En The Crowd Angel, los inversores que apuestan por startups se convierten en propietarios directos de la participación en el capital de la compañía, lo que permite disponer de un título de propiedad y disfrutar de las ventajas fiscales relacionadas con la inversión en ‘startups’.

Así, invertir en una startup es una actividad de alto riesgo pero que permite optar a una alta rentabilidad, con ciertos derechos añadidos e importantes ventajas fiscales. Eso sí, para comenzar a realizar esa actividad, conviene firmar un pacto de socios que proteja a esos inversores, como el que ofrece The Crowd Angel.