Formas de recuperar la inversión en una ‘startup’: fusiones, adquisiciones y ‘aqcui-hires’

Hay diferentes tipos de inversores que alimentan el ecosistema emprendedor, y cada uno de ellos aporta diferentes cantidades de capital a una startup e incluso lo hace en diferentes momentos. Sin embargo, pese a las diferencias, cualquier inversor tiene un objetivo primordial en mente: rentabilizar su inversión antes o después.

La inversión en startups es una actividad de alto riesgo, aunque, por contrapartida, se pueden obtener con ella unos rendimientos mayores que inyectando capital a otro tipo de empresas. Por eso, se recomienda a los inversores diversificar la cartera de inversión una estrategia que pone fácil The Crowd Angel al dividir las operaciones para los inversores en tickets de 3.000 euros para que la eventual liquidación de una compañía y por ende la pérdida del dinero invertido se compense con los éxitos en el resto. Ahora bien, ¿cómo recupera un inversor al menos la totalidad de su capital o, deseablemente, una cifra superior o muy superior a la cantidad que había invertido?

El reparto de dividendos entre los inversores, la recompra de participaciones por parte de los fundadores o la venta de acciones a un tercero son algunas de las vías por las que un inversor puede ganar dinero gracias a su inversión en una startup.

Hay dos fórmulas especialmente beneficiosas cuando nos referimos al exit o desinversión: la fusión o adquisición de la compañía por parte de otra empresa o la salida a Bolsa. Tanto emprendedores como inversores pueden salir muy bien parados con ambas: si la operación es exitosa, es posible que los inversores obtengan una alta rentabilidad al cerrar su ciclo con la startup.

Fusiones y compras, las estrategias más habituales

La prestigiosa consultora CBS Insights ha recopilado 3.358 exits de empresas tecnológicas que tuvieron lugar el año pasado en todo el mundo. La mayor parte de estas operaciones (3.260) eran fusiones y adquisiciones, y tan solo 90 estuvieron protagonizadas por empresas que salieron a Bolsa. En España también observamos esta tendencia: la salida a Bolsa, que solo puede realizarse si la compañía cumple unos determinados requisitos, es la opción menos popular, mientras que los exits por fusiones y adquisiciones se han incrementado en los últimos años, lo que demuestra la madurez del ecosistema. De hecho, en la mayoría de ocasiones en las que se habla de exit en España se alude a la venta de una compañía a un tercero.

¿En qué se diferencian?

Aunque en los procesos de integración empresarial se suele hablar de fusiones y adquisiciones indistintamente (no en vano, en el mundo anglosajón se usan las siglas M&A para referirse a las mergers and acquisitions de forma conjunta), lo cierto es que hay algunas diferencias entre la fusión y la adquisición.

La adquisición es la compra de parte o la totalidad del capital social de otra empresa y/o de sus activos con el fin de controlarla, si bien las dos compañías conservan su personalidad jurídica. Mientras tanto, la fusión tiene lugar cuando dos empresas deciden unir sus fuerzas, pero una de ellas perderá su personalidad jurídica.

En este caso, hay que diferenciar entre:

  • Fusión por la creación de una compañía nueva. Tiene lugar cuando las dos compañías desaparecen para crear una nueva sociedad, a la que cada cual aporta su patrimonio.
  • Fusión por absorción: cuando una compañía es absorbida por otra y desaparece tras integrar la totalidad de su patrimonio en la absorbente. De esta forma, se extingue la personalidad de la sociedad que transmite su patrimonio, produciéndose la unión patrimonial y accionarial de dos sociedades.

Tanto las fusiones como las adquisiciones pueden ser de dos tipos principalmente: de integración vertical (cuando se alían varias empresas que trabajan en diferentes fases del proceso productivo) u horizontal (cuando la compra o fusión se produce entre empresas del mismo sector que pueden aprovechar sus sinergias y ampliar sus mercados).

Generalmente, la adquisición o, en determinados casos, la fusión por absorción, son las dos fórmulas de concentración más habituales y rentables en el ámbito de las startups: los peces de mayor tamaño y con más experiencia suelen quedarse con los más pequeños.

¿Cómo gana dinero el inversor?

La compra por parte de otra empresa es uno de los objetivos de muchas startups en España. Es más, algunas empresas tecnológicas intentan generar valor teniendo en mente esa posibilidad en lugar de exclusivamente pensar en hacerla rentable, si bien no es lo más recomendable.

De un modo u otro, lo habitual es que la venta tenga lugar cuando un proyecto emprendedor marcha bien, pero ha tocado techo y necesita elevadas aportaciones de capital para seguir creciendo. En esos casos, si la startup consigue dar un valor estratégico al potencial comprador o compradores (generalmente, empresas extranjeras dedicadas al mismo sector que quieren expandirse)  y uno de ellos ofrece un buen precio de compra, el acuerdo puede ser beneficioso para fundadores e inversores.

Fusiones y adquisiciones son eventos de liquidez para un accionista, es decir, en ellos pueden convertir sus acciones en dinero. Así, cuando se llega a un buen pacto con la empresa absorbente o compradora, la operación puede hacer que los inversores vean multiplicado el valor de su inversión si decide vender sus nuevas acciones en el primer caso o si optan por salir del capital social de la empresa en el segundo. De esta forma, como hemos comentado anteriormente, el rendimiento al salir de una startup podrá recompensar sobradamente los posibles fracasos de las demás.

Algunos ejemplos de ventas millonarias de startups españolas recientemente demuestran que los inversores pueden ganar grandes cantidades con la salida de una startup. La venta de la empresa Privalia a la francesa Vente-Priveé por 500 millones de euros, la compra de la compañía de venta de entradas Ticketbis por parte de la estadounidense Ebay por 149 millones de euros o la más reciente venta de la startup de videojuegos Social Point a la también estadounidense Take-Two por 233 millones de euros son los ejemplos más llamativos.

Ahora bien, también hay que tener en cuenta que, en algunos casos, los inversores pueden no recuperar todo lo que habían invertido tras la venta de una compañía. Esto sucede cuando una empresa no marcha bien y las acciones o participaciones comienzan a valer menos. En este caso, la venta puede ser un salvavidas: si la compañía es adquirida por otra que paga lo que vale o una cantidad inferior, al menos emprendedores e inversores se quedarán como estaban o recuperarán una parte de la inversión. Sin duda alguna, esta es una opción mucho mejor que perderlo todo con el cierre de la empresa.

El particular caso del ‘acqui-hiring’

Evitar males mayores es el objetivo de una estrategia de compra de compañías que se puso muy de moda en Estados Unidos, aunque en España encontramos pocos ejemplos de ella: el acqui-hiring. Como su propio nombre indica, se trata de una mezcla de adquisición de otra compañía y contratación de su personal. Es decir, lo importante no es la compra del producto tecnológico, sino del talento que había creado ese producto con el fin de incorporarlo a la plantilla de la empresa compradora. De hecho, en muchas ocasiones, las startups adquiridas por este método desaparecen tras la compra, ya que lo que interesa en realidad es fichar a los emprendedores.  

Google, Twitter, Yahoo o Facebook son algunas de las compañías que han seguido esta estrategia para cazar talento que estuvo en auge especialmente en 2013 y en 2014. Ahora bien, ¿por qué comprar la gallina en lugar de contratar únicamente a los huevos? No ponerse en contra a importantes inversores, como las grandes firmas de venture capital, es una de las razones por las que los compradores prefieren seguir esta estrategia en lugar de fichar ese talento de otro modo.

Al fin y al cabo, los inversores de la empresa adquirida, pueden recuperar parte, la totalidad o incluso una cifra superior de su inversión si la empresa en la que participaron es vendida siguiendo la estrategia de acqui-hiring. Sin duda alguna, esta situación es mucho más beneficiosa que la liquidación de una empresa que no era rentable. Pese a ello, como hemos visto, las fusiones y adquisiciones son los cauces más habituales y rápidos por los que una startup puede  recompensar a sus inversores.

Por último, también hay que tener en cuenta que los inversores también pueden beneficiarse si la empresa a la que han inyectado capital decide comprar o fusionarse con otras para hacerse fuerte. Si adquiere a otros competidores y consigue con el tiempo que el precio de compra sea inferior al valor de las compañías asociadas, o al de su compañía sumado al de la que ha adquirido, el movimiento será positivo para todos, ya que los inversores verán revalorizada su inversión. Así que, como hemos podido comprobar, las uniones entre diferentes compañías pueden venir muy bien a los inversores.