Las principales métricas que debes tener en cuenta antes de invertir en una ‘startup’

No existe una fórmula matemática que proporcione la valoración exacta de una startup o su potencial de crecimiento. Ahora bien, el inversor cuenta con una serie de herramientas y métricas para evaluar una empresa de base tecnológica y decidir si invertir en ella o no tras ese estudio.

En las fases más tempranas, las métricas tendrán menos peso en la decisión del inversor, ya que son escasas. Por eso, deberá valerse de una serie de criterios generales y más bien subjetivos que le ayuden a determinar si se trata de una buena oportunidad de inversión. Cuando la startup tenga cierto recorrido, tendrán cada vez más peso esas métricas o indicadores cuantificables, que desarrollaremos posteriormente.

Los criterios generales de inversión

  • Quién está detrás del proyecto. Cuando se invierte en una startup, además de apostar por el producto en sí, se está confiando en que los emprendedores lo lleven a buen término. Por eso, conocer su carrera (sus experiencias anteriores, si han emprendido antes, cómo les fue la aventura…) y contactar con ellos para que expliquen el proyecto y su implicación en él es necesario. Además, los inversores también pueden fijarse en el background del resto de miembros del equipo.
  • El producto. Obviamente, analizar el producto que haya desarrollado la empresa y el mercado al que se dirige es uno de los deberes del inversor. Estudiar el sector y los competidores del proyecto también puede ser de gran ayuda y, de hecho, hay inversores particulares o fondos de venture capital que centran su actividad inversora en ciertos mercados (o en participar en determinadas fases en el crecimiento de las startups).
  • El modelo de negocio. Muy relacionado con el punto anterior, aunque lo hemos diferenciado para destacar que el inversor debe fijarse especialmente en los clientes que tiene la startup en ese momento y cómo planea crecer y monetizar el producto.   El business plan incluye los gastos y beneficios que prevé alcanzar la empresa, si bien el inversor debe valorar este documento desde su propia óptica. Al fin y al cabo, ese documento refleja las previsiones del emprendedor.
  • Quién ha invertido antes (y quién coinvierte). Saber si la startup ya ha recibido inyecciones económicas anteriormente (bien sea de los propios fundadores o de un inversor particular) o si ha pasado por alguna aceleradora para afinar su modelo de negocio también es útil.

Las métricas para invertir

Como hemos comentado anteriormente, las métricas tienen más peso a medida que la startup tiene más recorrido, ya que es lógico que en las fases muy incipientes las cifras sean más escasas o prácticamente inexistentes.

De un modo u otro, hay unos cuantos indicadores objetivos que el inversor puede evaluar relacionándolos siempre con la fase en la que se encuentra la startup en la que planea invertir. Te explicamos brevemente algunas de las métricas más importantes que puede tener en cuenta un inversor para conocer la tracción de la startup. Como verás, algunas son puramente económicas y otras tienen más que ver con la escabilidad del producto.

  • Facturación. La información financiera de la compañía es relevante para estudiar la evolución de la empresa. Sus ingresos (que se pueden desagregar por cliente o por transacción), sus gastos y sus beneficios o pérdidas son datos fundamentales para tomar una decisión.
  • Margen. Como en cualquier empresa tradicional, se trata de la diferencia entre el precio medio de venta de un producto y el coste para la empresa de generarlo. Obviamente, hay que tener en cuenta que los modelos de negocio de algunas startups no tienen por qué estar basados en que el usuario final pague. Por ejemplo, una app de clasificados puede cobrar a algunas de las empresas que quieren aparecer en ella o ganar dinero con la publicidad.
  • Coste de adquisición de cliente. Esta métrica indica cuánto dinero nos ha costado atraer de media a un cliente nuevo en un periodo determinado. Para calcularla, debemos sumar todas las cantidades invertidos para captarlos (por ejemplo, los publicitarios) y dividir esta cifra entre el número de clientes que hemos conseguido en ese periodo. Comparando esta cifra con la de otros periodos u otros modelos de negocio, sabremos cuánto le cuesta a la startup la captación de un cliente a lo largo del tiempo y podremos analizar su evolución.
  • Burn rate. Este indicador muestra el consumo de caja mensual de la compañía. Así, se trata de una métrica que nos permite conocer la velocidad con la que gasta fondos (los quema) la startup en la que queremos invertir.

  • Número de usuarios. Los datos de descargas totales de una app o de usuarios registrados son también importantes. En este sentido, se puede calcular la activación: el porcentaje que se obtiene de dividir los usuarios activos (los registrados) y los adquiridos (el volumen de interesados que potencialmente podemos transformar en clientes).
  • Retención.  Medir el total de usuarios no es suficiente: hay que cuantificar también la recurrencia. Es decir, se debe comprobar que esos clientes usan una app más allá de registrarse en ella. Las cifras de usuarios activos al día (DAU) o al mes (MAU) son relevantes en este sentido, aunque los datos pueden ser aún más específicos: cuántas veces al mes utilizan nuestro producto, cuánto tiempo pasan en la app
  • Conversión. Es una de las métricas más importantes, ya que desvela si realmente la compañía no solo atrae usuarios, sino que también transforma esa atracción en ingresos. Es decir, demuestra su capacidad de monetizar el producto. Para conocer este porcentaje, hay que dividir el número de clientes que han gastado dinero en la plataforma (han comprado un producto o se han suscrito a la app) entre el total de usuarios adquiridos. En relación con la conversión, también podemos calcular el churn rate o tasa de cancelación de clientes: refleja el número de clientes o usuarios que se pierden en un determinado periodo.

Además de todas estas métricas, estudiar el crecimiento global de la compañía (no solo evaluando sus datos financieros, sino también el número de empleados), comparar su penetración en el mercado respecto a la de sus competidores o evaluar sus planes de expansión en fases avanzadas también pueden ser otros criterios relevantes.

Cabe destacar que los inversores que participan en las startups a través de The Crowd Angel deciden en qué proyectos prefieren invertir, pero lo hacen en base a una selección previa de proyectos en fase de lanzamiento (preseed o seed) cuyo potencial ya ha sido evaluado con la profesionalidad de un fondo de venture capital por un equipo de expertos.