Ventajas fiscales de invertir en ‘startups’

En 2016, las startups españolas recibieron al menos 568 millones de euros de financiación, una cifra que demuestra que multitud de inversores confían en las empresas emergentes patrias y deciden ayudar a que crezcan aportando el capital necesario.

Su contribución para consolidar el ecosistema emprendedor es muy diferente a la que realizan otros inversores en sectores más tradicionales. Se trata de compañías de rápido crecimiento, por lo que en muchos casos implican un alto riesgo en sus primeras fases, cuando aún no tienen beneficios, para poder desarrollarse en poco tiempo.

Perder el dinero invertido o que se diluya su participación en la empresa son algunos de los posibles inconvenientes que asume el inversor a la hora de apostar por startups. Así las cosas, parece lógico que las Administraciones Públicas echen una mano y busquen la forma de incentivarlo a fomentar el tejido empresarial español. Ahora bien, ¿cuáles son las ventajas fiscales de las que pueden disfrutar los inversores y cómo han de aprovecharse de ellas?

Deducción estatal en el IRPF

El principal incentivo fiscal orientado a los inversores de startups viene recogido en la ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización aprobada en 2013: añadió un apartado en el artículo 68 de la Ley 35/2006 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para establecer una deducción en el IRPF para los inversores del 20 % del capital invertido en la compra de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación. La base máxima de deducción es de 50.000 euros anuales. De esta forma, el límite de la deducción es de 10.000 euros por declaración.

Esa deducción supone un ahorro fiscal mayor que el de otros tipos de inversores. Por ejemplo, en el caso de los planes de pensiones, la reducción se aplica sobre la base imponible del impuesto y no sobre la cuota total a pagar en el IRPF.

Ahora bien, para beneficiarse de esta deducción en el IRPF, los inversores han de cumplir una serie de requisitos:

  • Ser residentes en España.
  • Haber invertido en una empresa española de nueva creación, en su constitución o en su ampliación de capital, en los tres años posteriores a la constitución. Además, deben permanecer como inversores por un periodo superior a 3 años e inferior a 12.
  • Que su inversión y la de su familia no supere el 40 % del capital social de la empresa.
  • La empresa en la que invierte también ha de cumplir una serie de pautas. Ser   Sociedad Anónima, Sociedad de Responsabilidad Limitada, Sociedad Anónima Laboral o Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral; desarrollar una actividad económica (no puede ser una empresa de gestión de patrimonio inmobiliario, por ejemplo) o no tener fondos propios de más de 400.000 euros al principio del periodo en el que inversor adquiera las acciones o las participaciones son algunos de ellos.

Y ventajas autonómicas

Como sabrás, las comunidades autónomas pueden regular la tarifa autonómica y las deducciones que recaen sobre dicha tarifa. Algunas de ellas han aprobado en los últimos años deducciones para los inversores en startups que tienen su domicilio social y fiscal en esos territorios y que, además, son complementarias a la estatal pero nunca sobre la misma cantidad. 

Es decir, si alguien invierte 70.000€ en una startup, se podría aplicar la deducción autonómica por ejemplo 20.000€ (el límite varía según las condiciones de cada Comunidad Autónoma), los otros 50.000€ restantes, podrían aplicarse mediante la deducción estatal. Dicho esto, cada inversor debe decidir cómo aplicar las deducciones de acuerdo a su situación particular.

Algunos de los requisitos para disfrutar de las deducciones autonómicas son similares a la deducción estatal, pero varían en las diferentes comunidades autónomas. Por ejemplo, algunas fijan un plazo diferente de mantenimiento de la inversión o exigen un número de empleados mínimos en la empresa para que el inversor disfrute de esas deducciones. Todos los detalles sobre las deducciones a nivel autonómico y los requisitos para acceder a ellas pueden consultarse en la web de la Agencia Tributaria.

Por ejemplo, en Madrid los inversores pueden deducirse el 20 % de la cantidad invertida con un límite de 4.000 euros. Mientras tanto, en Cataluña la deducción es de un 30 % con un límite de 6.000 euros. De esta forma, teniendo en cuenta la deducción estatal y la autonómica, los inversores pueden obtener unas jugosas ventajas fiscales.

Otros beneficios

La Ley 14/30 de apoyo a los emprendedores introdujo también otro incentivo fiscal en la tributación por IRPF: la exención en la reinversión de las ganancias de la transmisión de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación a las que se hubiera practicado la deducción prevista en el artículo 68.1. Es decir, quedan excluidas del gravamen las ganancias patrimoniales que se reciban de la transmisión de esas acciones cuando el importe se reinvierta en el ecosistema emprendedor.

Ahora bien, el contribuyente tiene un plazo de un año a partir de que realiza la transmisión de acciones o participaciones para realizar la reinversión y disfrutar de dicha exención. También hay que tener cuenta que la exclusión puede ser parcial: en ese caso, se calculará la parte proporcional de la ganancia patrimonial reinvertida.

La situación en The Crowd Angel

Los inversores que apuestan por las startups disponibles en The Crowd Angel se convierten en propietarios de la participación en el capital de la empresa. Es por ello que pueden disfrutar de las ventajas fiscales relacionadas con la inversión en compañías de nueva creación que hemos mencionado anteriormente.

Además, el hecho de que las operaciones estén divididas en tickets de 3.000 euros permite a los inversores minimizar ese alto riesgo intrínseco a la inversión en startups. De esta forma, The Crowd Angel favorece que los inversores puedan beneficiarse de las ventajas fiscales sin apostar una cantidad de dinero excesiva en una empresa emergente.