Casos de éxito de the Crowd Angel: U¡Dance

Las nuevas tecnologías y el entorno digital no solo están presentes en sectores recién nacidos, sino que, a menudo, aterrizan en los más tradicionales para ofrecer posibilidades impensables hace unos años. Así, áreas como los deportes de invierno o la danza pueden verse transformadas por las propuestas de emprendedores como los fundadores de U¡Dance, una startup que inició su actividad en el 2012 como una red de academias de baile que también ofrecía algunos cursos a través de internet.

En el 2014, gracias a su idea innovadora, la firma ingresaba más de 500.000 euros y un año después contaba ya con seis academias de baile en Barcelona y Madrid, donde los alumnos podían recibir nociones de disciplinas latinas como la salsa o la bachata.

Fue precisamente en marzo del 2015 cuando la empresa, seleccionada por nuestro equipo de expertos, lanzó una campaña de financiación a través de The Crowd Angel para conseguir el impulso económico necesario que les permitiera expandirse y crecer. Gracias a las aportaciones de casi una veintena de crowd angels se recaudó un capital de 150.000 euros, que se sumaron a una ronda más cuantiosa de 700.000 euros en la que participaban varios family office e inversores individuales.

La cifra permitió a la compañía abrir nuevos centros en Madrid y Barcelona y llevar su proyecto a otras ciudades de la geografía española. Pero durante estos años de evolución, los fundadores de U¡Dance han demostrado no solo tener capacidad para sacar adelante su idea inicial, sino también para capear los problemas y enfrentarse a nuevos retos.

A los pocos meses de levantar la ronda, los emprendedores se encontraron en el camino con un gran escollo legal que les obligó a replantearse sus objetivos y dar un giro de timón. Sustentándose en sus fortalezas y en una acertada visión de negocio, decidieron tomar un rumbo alternativo completamente enfocado a internet y la eduación virtual que les abría puertas y les brindaba nuevas posibilidades de éxito.

U¡Dance: el valor del buen equipo

El potente equipo detrás de U¡Dance puede resultar a priori bastante atípico en cuanto al área de especialización y trayectoria de sus integrantes, que nada tiene que ver con el mundo de los bailes latinos. Los cuatro jóvenes emprendedores son el barcelonés Roger Gutiérrez, experto en finanzas y ecommerce; Oriol Segundo, ingeniero de formación; Aniol Brosa, economista procedente del venture capital y Jon Arroyo, experto en negocios internacionales.

Sin embargo, su bagaje les ayudó a analizar a fondo un negocio tradicional como es el de las escuelas de danza para encontrar una oportunidad empresarial. Se trataba de un sector muy atomizado, en el que no existían grandes cadenas o una marca que aglutinara varios centros —como sí ocurre con los gimnasios—, sino que predominaban las academias que funcionaban individualmente.

Ante esta situación, los cuatro socios se plantearon crear una cadena de escuelas profesionalizadas de baile. Para llevar a cabo el proyecto contaban con un detallado business plan basado en un exhaustivo estudio en el que establecieron las zonas donde más convenía instalar los centros, debido a la abundancia de interesados o a la ausencia de competencia y cómo debía llevarse a cabo su lanzamiento para poder rentabilizarlos rápidamente.

Gracias a su trabajo y esfuerzo lograron llevar a cabo sus objetivos: abrir varias escuelas de baile en Madrid y Barcelona y conseguir financiación para continuar expandiéndose. El mayor obstáculo con el que se encontraron vino de manos de la Administración española, que a finales del 2012 puso en marcha una subida del IVA hasta el 21 % que afectó negativamente al negocio de U¡Dance. Fue a partir de entonces cuando el equipo fundador demostró su capacidad para sortear los baches, diversificar y abrir los ojos a nuevas oportunidades.

Un cambio de rumbo

Aunque mantuvieron el negocio original de las escuelas de baile, que ha seguido reportándoles beneficios desde entonces, los emprendedores apostaron por una nueva línea enfocada enteramente en internet y los medios digitales. Decidieron potenciar una plataforma de la que ya disponían, pero a la que habían prestado poca atención: se trataba de un portal para crear y distribuir las coreografías creadas por bailarines profesionales a través de la Red, de forma que cualquier interesado, generalmente profesores, podía acceder a ellas online.

Tras comprobar que su idea funcionaba y que realmente existía demanda para este tipo de contenidos, continuaron trabajando en el proyecto para llevarlo un poco más allá y expandirlo a distintos ámbitos deportivos, lanzando la plataforma World Mastery. En esta especie de academia virtual comenzaron a incluir no solo vídeos de danza, sino también programas de cursos online técnicos de metodología deportiva impartidos por figuras de la talla de Toni Nadal, el tío del popular tenista Rafa Nadal y el reputado entrenador de baloncesto serbio Božidar Maljković.

La plataforma, con una oferta cada vez más variada, ha crecido y escalado rápidamente en los últimos años. En la actualidad ofrece vídeos, tanto de baile como de deporte, en diversos idiomas que distribuye en decenas de países de todo el mundo.

Ante el éxito de esta línea de negocio, los fundadores de la empresa decidieron dividirla en dos startups: el proyecto original de U¡Dance por una parte y, por otra, la escuela virtual de World Mastery. Debido a esta escisión, los crowd angels que compraron participaciones en el 2015 en la campaña de financiación de la compañía original a través de nuestra plataforma de equity crowdfunding cuentan ahora con acciones de ambas firmas.

En este tiempo, el alto potencial de World Mastery ha continuado despertando el interés de los inversores y la startup ha recibido nuevas aportaciones económicas, tanto de parte de los family office como del fondo de inversión Inveready, uno de los más importantes de nuestro país y en el que se enmarca The Crowd Angel.

Así, esta startup catalana, convertida en uno de los casos de éxito de The Crowd Angel, constituye un buen ejemplo de lo importante que puede llegar a ser la valía del equipo fundador y su capacidad para reenfocar o abrir nuevas líneas de negocio cuando existen obstáculos que dificultan el crecimiento del proyecto original.