Cómo sabe un inversor que los fundadores de una ‘startup’ son fiables

A la hora de llevar a cabo una inversión en una startup, y más allá de métricas y evaluaciones, es necesario que se establezca una relación de confianza entre todas las partes. No en vano, los creadores del proyecto han de estar tranquilos sabiendo que pueden confiar en las intenciones de sus inversores y, por otra parte, los inversores deben evitar cualquier preocupación sobre cómo se gestionará su dinero. Al fin y al cabo, son ellos los que más riesgo han asumido.

Así las cosas, hay un buen número de referencias a las que los inversores pueden recurrir a la hora de saber hasta qué punto es posible fiarse de los fundadores de una startup en la que está dispuesto a participar. Seguidas de un buen pacto de socios, los cimientos para una fructífera relación estarán más que preparados:

Conocimiento previo del sector

Aunque pueda parecer algo secundario, el hecho de que los fundadores de una startup tengan experiencia en el sector vinculado a su proyecto puede ser un elemento clave a la hora de que este vaya viento en popa. No obstante, también debe valorarse positivamente el hecho de que alguno de los fundadores haya participado en alguna otra empresa (sea o no de la misma industria) y asumiera en ella algún cargo de responsabilidad. ¿CEO? ¿CTO? Cualquier rol en otra empresa puede ser relevante de cara al nuevo proyecto.

En este sentido, las referencias que puedan obtenerse de los fundadores del proyecto a partir de antiguos compañeros y otros responsables en sus anteriores empresas también pueden ser de utilidad a la hora de conocer bien en quién vamos a invertir. Al igual que cuando se contrata a un empleado, que un inversor conozca todos los detalles de los fundadores de una startup puede ser de vital importancia.

Sin embargo, sí es importante distinguir el tamaño de las empresas en las que hayan podido participar con anterioridad. Al fin y al cabo, para un antiguo responsable de marketing de una empresa con miles de empleados será más difícil comprender las limitaciones de presupuesto de una startup. En definitiva, analizar bien el currículum de los fundadores puede ayudar al inversor a la hora de determinar qué experiencias positivas (y no tan positivas) pueden aportar al proyecto.

Más pasado

La relación con el sector o el mundo del emprendimiento no son los únicos hitos a observar en el pasado de los fundadores de una startup antes de invertir en ella. Sin ir más lejos, la cartera de clientes que puedan aportar al proyecto gracias a su paso por proyectos anteriores puede ser determinante a la hora de que la empresa dé sus primeros pasos. Aunque el inversor puede ayudar en este sentido, el hecho de que los fundadores de la startup cuenten con sus propios contactos supone un valor añadido.

Por último, y remontándose algo más en el tiempo, la formación también es algo a tener en cuenta. La presencia de perfiles con ADE, un MBA o alguna ingeniería en el equipo fundador es de gran utilidad. No obstante, dada la polivalencia que requiere una startup en sus primeras fases, la variedad de perfiles es imprescindible.

Credibilidad (y viabilidad)

El plan de negocio que recibe un inversor es fundamental también para saber si ante sí tiene a unos fundadores fiables. Por un lado, saber si es viable y razonable el modelo de negocio y la estrategia planteada es importante, sin lugar a dudas. Pero aún hay más.

En caso de detectar en este documento clave alguna incoherencia o algún objetivo que tenga más aspecto de sueño utópico que de logro alcanzable, es momento de alzar la ceja y pararse a analizar las intenciones reales de los creadores del proyecto que han ideado ese plan de negocio extremadamente ambicioso.

Marca personal

En el mundo de las startups, el nombre de los fundadores importa. Al menos, es uno de los factores que tendrán en cuenta otros inversores, algunos clientes y otros actores del sector. En definitiva, la marca personal de los padres del proyecto también es un factor a tener en cuenta: más allá de las referencias, hay emprendedores que no necesitan presentación.  

¿Escucha?

Parece una obviedad, pero en el mundo del emprendimiento no es un factor que esté siempre presente. En cualquier negociación para dar paso a una inversión hay uno o varios fundadores y alguien dispuesto a arriesgar su dinero. Así, parece claro que quien debe escuchar y tomar buena nota de cuantos consejos se le den no es, precisamente, el inversor.

Sin embargo, si frente al inversor aparecen fundadores de una startup tan seguros de su idea como para no atender a recomendaciones y que, en líneas generales, no escuchan al inversor, es momento de desconfiar. Si, por el contrario, los fundadores son conscientes de cuál es su posición y de que, sobre todo, frente a ellos hay una persona con mucha más experiencia en el sector, la situación es distinta: el inversor puede confiar en que sus consejos y su opinión serán tenidos en cuenta en el día a día de la startup.

Ganas

Se trata, sin lugar a dudas, de un factor mucho más subjetivo que la experiencia previa del equipo fundador o incluso que la credibilidad del plan de negocio. Pero las ganas que transmitan los responsables del proyecto a la hora de explicar los detalles al inversor también son relevantes para crear confianza y credibilidad.

Al fin y al cabo, la pasión del equipo fundador es esencial para no pocas cosas en esos primeros compases de la vida de una startup: más allá de convencer a inversores y captar a los primeros clientes, los creadores del proyecto también tendrán que sacar las fuerzas necesarias para cumplir paso a paso con ese plan de negocio con el que se han ganado la confianza de otros.

A priori, se trata de una condición que debería estar presente en cualquier emprendedor, pero lo cierto es que hay casos en los que una presentación aburrida puede dar al traste con una buena idea. Las ganas del equipo cofundador deben materializarse y contagiarse. De lo contrario, el inversor puede encontrar un motivo para dedicar su dinero a otro proyecto. El entusiasmo puede ser clave.

¿Hay riesgo?

En relación al proyecto actual, el inversor puede encontrar otra métrica para confiar (o no) en los emprendedores y en sus decisiones respecto a la startup: saber si ha emprendido algún otro proyecto es importante, sí. Pero lo es aún más saber si en esta ocasión ha dejado su trabajo para centrarse al cien por cien en su idea.

De esta forma, el inversor puede ver que no solo se arriesga su bolsillo. Si algo sale mal, el dinero está en juego, pero el equipo fundador también pone en riesgo su futuro inmediato. Si han dejado sus respectivos trabajos, la apuesta por la startup y su compromiso son totales.

Siguiendo estas pautas complementarias a las métricas a la hora de determinar el nivel de confianza que se puede depositar en un proyecto concreto en base a sus creadores, los inversores tienen la posibilidad de reducir el número de proyectos interesantes en los que les gustaría participar. Además, reducirán el riesgo de sus inversiones.

No obstante, todos aquellos que prefieran invertir evitando el proceso de poner a prueba a los fundadores de la startup tienen la posibilidad de participar en los proyectos invertidos desde The Crowd Angel, donde el equipo se encarga de filtrar cuidadosamente a los candidatos y, además, asegura un seguimiento posterior de las inversiones. Además, los inversores tienen la posibilidad de intercambiar opiniones con los emprendedores y con otros inversores antes de que se complete el proceso de inversión. Gracias a ello, dispondrán del filtro previo, la información y el feedback necesarios para tomar las mejores decisiones de inversión en startups.